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</front><body><![CDATA[   <font face="verdana" size="2">      <p align=center><font size="4"><b>Nota editorial</b></font></a></p>      <p><b>El pluralismo intelectual en tiempos de mediciones</b></p>      <p><b>M&oacute;nica Luc&iacute;a Espinosa Arango</b><sup><a     name="s*" href="#*">*</a></sup> </p>      <p><sup><a href="#s*" name="*">*</a></sup>  Universidad de los Andes, Bogot&aacute;, Colombia. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:moespino@uniandes.edu.co">moespino@uniandes.edu.co</a>, <a href="mailto:editoraantipoda@uniandes.edu.co">editoraantipoda@uniandes.edu.co</a></p>      <p>DOI: <a href="http://dx.doi.org/10.7440/antipoda23.2015.01" target=_blank>http://dx.doi.org/10.7440/antipoda23.2015.01</a></p>  <hr size="1">  <b><i>Ant&iacute;poda</i> 23 marca</b> el cierre de mi labor como editora general de la Revista. Esta <i> Ant&iacute;poda</i> es, una vez m&aacute;s, una muestra de los relevantes trabajos que  investigadores sociales -algunos de ellos antrop&oacute;logos y arque&oacute;logos, otros de  ellos soci&oacute;logos y abogados que emplean activamente la etnograf&iacute;a y los m&eacute;todos  cualitativos en sus estudios- est&aacute;n produciendo en la Am&eacute;rica Latina de hoy.  Este n&uacute;mero, adem&aacute;s, confirma la importancia que ha ido adquiriendo <i>Ant&iacute;poda</i>  en la regi&oacute;n como foro para la publicaci&oacute;n y diseminaci&oacute;n de resultados de  investigaci&oacute;n y de revisiones y reflexiones centrales en la teor&iacute;a e  investigaci&oacute;n sociales y en la teor&iacute;a e investigaci&oacute;n antropol&oacute;gicas contempor&aacute;neas. </p>      <p> Desde <i>Ant&iacute;poda</i> 17 hasta la presente edici&oacute;n, la participaci&oacute;n de colegas argentinos ha sido notable. La posibilidad de tener acceso a investigaciones, la  mayor&iacute;a de ellas de corte urbano y con escalas de an&aacute;lisis novedosas y, a la vez, muy apegadas a la etnograf&iacute;a me ha acercado enriquecedoramente a los intereses de investigaci&oacute;n que se consolidan en ese pa&iacute;s. Temas como los del trabajo, las migraciones, la pol&iacute;tica p&uacute;blica, la reconversi&oacute;n de la econom&iacute;a, la educaci&oacute;n, y la elaboraci&oacute;n de programas de desarrollo y promoci&oacute;n figuran en esa variada agenda de investigaci&oacute;n. Tambi&eacute;n he tenido la oportunidad de acercarme a investigaciones de colegas mexicanos, cuyas tem&aacute;ticas abren interesantes vetas de an&aacute;lisis en torno a la relaci&oacute;n entre la ciudad y el campo, el tema de intercambio y los mercados locales y regionales, el impacto de pol&iacute;ticas indigenistas en la creaci&oacute;n de promotores y el desarrollo de iniciativas de comunicaci&oacute;n entre poblaciones ind&iacute;genas. La participaci&oacute;n de colegas brasileros ha sido menor, pero tambi&eacute;n va en aumento, al igual que la de colegas chilenos. Las escalas micro, si bien siguen teniendo la importancia metodol&oacute;gica y conceptual que caracteriza a la antropolog&iacute;a, no son un&iacute;vocas en unas investigaciones en las que los temas macro y los procesos meso se incorporan expl&iacute;citamente, complejizando escalas y marcos espacio-temporales de an&aacute;lisis. Sea esta pues una ocasi&oacute;n para renovar la invitaci&oacute;n a las audiencias acad&eacute;micas y a nuestros colaboradores (evaluadores y autores) a seguir considerando a <i>Ant&iacute;poda</i> como un foro relevante para la publicaci&oacute;n de sus trabajos.</p>      <p> Mi labor como editora estuvo enmarcada entre dos polos, cuyo contrapunteo ser&aacute;  objeto de mis reflexiones subsiguientes. Por una parte, llegu&eacute; a <i>Ant&iacute;poda</i> con la idea de &quot;tomarles el pulso a las audiencias", m&aacute;s que con la de predefinir un pulso (en este caso, un tema) para ellas. Esa toma de pulso demostr&oacute; lo que las <i>Ant&iacute;podas</i> 17, 18, 19, 20, 21, 22 y 23 reflejan: una tremenda pluralidad de temas y problemas de estudio. De igual forma, bajo el derrotero de incluir la pluralidad metodol&oacute;gica y las especializaciones de la antropolog&iacute;a, la Revista se abri&oacute; a la recepci&oacute;n de trabajos en lingü&iacute;stica y arqueolog&iacute;a. Estas l&iacute;neas apenas se van consolidando, pero los resultados que arroja el creciente n&uacute;mero de art&iacute;culos que llegan en estos subcampos demuestran la importancia que ha tenido esta apertura. </p>      <p> Todo investigador tiene sus publicaciones peri&oacute;dicas ic&oacute;nicas, revistas que constituyen para &eacute;l o para ella un referente cada vez que busca actualizarse o hacer un balance del estado del arte de un tema. &Eacute;stas son revistas que consulta una y otra vez. Durante mi labor como editora, ha sido mi deseo que <i>Ant&iacute;poda</i> ocupe ese lugar entre nuestras audiencias. Como editora, he tenido claro que mi labor no es, al menos no prioritariamente, previsualizar la direcci&oacute;n o las tem&aacute;ticas privilegiadas de atenci&oacute;n disciplinaria o interdisciplinaria, sino trabajar, parafraseando lo que dec&iacute;a el colectivo editorial de <i>Cultural Anthropology</i> recientemente, &quot;junto con los autores y los evaluadores en el proceso de lograr que los argumentos m&aacute;s persuasivos y cr&iacute;ticos de los textos salgan claramente a flote" (Boyer, Faubion y Cymene 2015, 2)<sup><a     name="s1" href="#1">1</a></sup> .</p>      <p> Este polo de trabajo editorial en el que me mov&iacute;, el de la pluralidad, fue enriquecedor y estimulante, a pesar de constituir el grueso del trabajo m&aacute;s duro de un editor. El otro polo en el que me mov&iacute; es el que tiene que ver con el clima actual en el que se desarrollan las actividades de investigaci&oacute;n y publicaci&oacute;n de las ciencias sociales, particularmente en Colombia, pero que evidentemente son las de la ciencia en un sentido m&aacute;s global, marcado por la medici&oacute;n. Aunque temas como el del factor de impacto (<i>impact factor </i>de Thomson Reuters) como un &iacute;ndice adecuado para medir la calidad de una revista, basado en la frecuencia de citaci&oacute;n de los art&iacute;culos publicados, han sido objeto de an&aacute;lisis de investigadores de diferentes campos de las ciencias b&aacute;sicas y aplicadas desde hace m&aacute;s de una d&eacute;cada, sigue reinando como &iacute;ndice para determinar la clasificaci&oacute;n y certificaci&oacute;n de las revistas acad&eacute;micas (<i>i.e</i>. Saha, Saint y Christakis 2003). Esto se hace extensivo a la producci&oacute;n de los investigadores mismos y a las instituciones. Muchos de los errores y problemas detectados en cuanto a la presentaci&oacute;n y la metodolog&iacute;a estad&iacute;stica del factor de impacto son susceptibles de ser corregidos, pero no son necesariamente garantes de calidad y transparencia en el proceso editorial (Vanclay 2011). En un mundo en el que el investigador se enfrenta al imperativo cotidiano de &quot;publica o perece" proliferan de manera simult&aacute;nea efectos inesperados: el crecimiento de problemas de plagio y fen&oacute;menos de &quot;refrito", como solemos llamar a la publicaci&oacute;n de un mismo texto con modificaciones menores en varias revistas. </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p> En el caso de Am&eacute;rica Latina el panorama no es reconfortante. Si bien, tal como lo plantean Romero-Torres, Acosta-Moreno y Tejada-G&oacute;mez (2013) en su estudio de  caso sobre Colombia -situado en el contexto de un an&aacute;lisis m&aacute;s amplio sobre el <i>ranking</i> de revistas cient&iacute;ficas en Latinoam&eacute;rica basado en el factor h  (google acad&eacute;mico)-, los diferentes pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina han hecho esfuerzos  por acoplarse a los est&aacute;ndares internacionales de indexaci&oacute;n y certificaci&oacute;n,  existe una serie de factores que generan desventajas. Los criterios  referenciados por estos autores para determinar el &eacute;xito y visibilidad de una  revista son los siguientes: visibilidad determinada cualitativa y cuantitativamente por factores como la presencia y capacidad de consulta a trav&eacute;s de librer&iacute;as digitales o de bases globales de indexaci&oacute;n, nivel de  reconocimiento por parte de la comunidad cient&iacute;fica mundial, patr&oacute;n de citaci&oacute;n (que determina su posicionamiento en los buscadores y ventajas acumulativas), posterior citaci&oacute;n, la pertenencia de los autores y consejo editorial a sociedades cient&iacute;ficas o comunidades de debate, la cantidad relativa de producci&oacute;n de art&iacute;culos en un &aacute;rea a nivel mundial y las redes sociales, entre otros. Los resultados de ponderar estos criterios son, como ellos lo argumentan, &quot;intuitivos": Estados Unidos, Inglaterra, Canad&aacute; y otros pa&iacute;ses &quot;desarrollados" son los que mandan la parada. Y no es s&oacute;lo porque los criterios arriba mencionados operen, sino porque la publicaci&oacute;n de revistas cient&iacute;ficas es parte de toda una industria editorial. Pero m&aacute;s all&aacute; del importante objetivo de los autores -identificar un &iacute;ndice (el &iacute;ndice h)-, para generar un ranking m&aacute;s ajustado a las revistas colombianas, de cara al Journal Citation Report o Scimago Journal Rank (SJR) y, en consecuencia, trabajar en labores de acomodo y planeaci&oacute;n de las revistas mismas, lo que me interesa se&ntilde;alar es el ineludible problema de estar, por exceso o por defecto, atrapados en una situaci&oacute;n que deber&iacute;a ameritar reflexiones m&aacute;s profundas. No s&oacute;lo se trata de an&aacute;lisis estad&iacute;sticos o de factibilidad, sino de los soportes institucionales de las revistas, su financiaci&oacute;n, las estrategias de divulgaci&oacute;n, especialmente en el mundo <i>e,</i> as&iacute; como de la creaci&oacute;n de unas condiciones adecuadas para la actualizaci&oacute;n y la productividad de los  investigadores-docentes y de los equipos editoriales mismos. </p>      <p> En ese pulso tensionante entre el polo de la pluralidad y la medici&oacute;n taxativa,  en <i>Ant&iacute;poda</i> buscamos fortalecer el proceso editorial. Este proceso, en mi opini&oacute;n, representa la asamblea m&aacute;s b&aacute;sica del intercambio cient&iacute;fico: aquella formada por los autores, los evaluadores y los mediadores (editores), relacionados entre s&iacute; por unas reglas. <i>Ant&iacute;poda</i> consolid&oacute; su pol&iacute;tica editorial y &eacute;tica, y sistematiz&oacute; y afianz&oacute; la calidad de sus procesos editoriales manteniendo como horizonte &eacute;tico de acci&oacute;n el pluralismo, la transparencia de los procesos y el respeto. Siempre se puede mejorar, y no tengo dudas de que el colectivo del Departamento de Antropolog&iacute;a, el hogar de <i> Ant&iacute;poda</i>, continuar&aacute; brindando su apoyo en este proceso. </p>      <p>Para finalizar, quisiera expresar mi gratitud a todos los miembros del Comit&eacute; Editorial: Sonia Archila, quien actu&oacute; informal y generosamente como editora asociada para arqueolog&iacute;a; Pablo Jaramillo, Friederike Fleischer, Jaime Arocha, Margarita Ch&aacute;ves, Consuelo de Vengoechea y Mar&iacute;a Clara van der Hammen. De igual forma, a los miembros del Comit&eacute; Cient&iacute;fico, que en su respectivo momento endosaron su membrec&iacute;a; y a los artistas, antrop&oacute;logos, reporteros gr&aacute;ficos y fot&oacute;grafos que generosamente nos acompa&ntilde;aron con sus im&aacute;genes: Larisa Honey, C&eacute;sar Melgarejo y Steven, Juana Schlenker, Juan Orrantia, Mauricio Salinas y Benjam&iacute;n Jacanamijoy. Pero, especialmente, mi sentida gratitud al equipo editorial: Nidia Vargas, a quien despedimos hace poco como Editora Asociada de Gesti&oacute;n; Giselle Figueroa, quien se mantiene en el frente de batalla como Gestora Editorial; y los monitores que durante este tiempo nos acompa&ntilde;aron en la gigantesca labor de mantener aceitada la maquinaria de una revista con grandes ideales y una infraestructura artesanal: Juanita Melo, Juana L&oacute;pez, Carlos Rocha y Camila Mel&eacute;ndez.</p>      <p> El dossier visual de este fasc&iacute;culo le rinde homenaje al artista inga Uaira Uaua (Benjam&iacute;n Jacanamijoy).&nbsp; Re&uacute;ne pilotos (fotograf&iacute;as) de lo que ser&aacute; la puesta en escena de <i> Auaska Nukanchi Yuyay Kaugsita:</i> <i>Tejido de la propia historia</i>, obra con la que el artista intervendr&aacute; la  ic&oacute;nica Torre Colpatria de la ciudad de Bogot&aacute; en octubre de 2015. </p>  <hr size="1">      <p><b>COMENTARIOS</b></p> 		     <p> <sup><a href="#s1" name="1">1</a></sup>  Traducci&oacute;n propia. </p>  <hr size="1">      <p><b>Referencias</b></p>      <!-- ref --><p>1. Boyer, Dominique, James Faubion y Cymene Howe. 2015. &quot;Editors’ Introduction to 30.1: Circles Not Pyramids" <i>Cultural Anthropology</i> 30 (1): 1-5. <a href="http://dx.doi.org/10.14506/ca30.1.01" target=_blank>http://dx.doi.org/10.14506/ca30.1.01</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000020&pid=S1900-5407201500030000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2. Romero-Torres, Mauricio, Luis Alberto Acosta-Moreno y Mar&iacute;a-Alejandra Tejada-G&oacute;mez. 2013. "Ranking de revistas cient&iacute;ficas en Latinoamerica mediante el &iacute;ndice h: estudio de caso Colombia&quot; <i>Revista Espan&ntilde;ola de Documentaci&oacute;n Cient&iacute;fica</i> 36 (1): 1-13. <a href="http://dx.doi.org/10.3989/redc.2013.1.876" target="_blank">http://dx.doi.org/10.3989/redc.2013.1.876</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000021&pid=S1900-5407201500030000100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p> 3. Saha,  Somnath, Sanjay Saint y Dimitri Christakis. 2003.  &quot;Impact Factor: A Valid Measure of Journal Quality?" <i>Journal of the Medical Library Association</i> 91 (1): 42-46.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000023&pid=S1900-5407201500030000100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>      <!-- ref --><p> 4. Vanclay, Jerome K. 2011. &quot;Impact Factor: Outdated Artefact or Stepping-stone  to Journal Certification?". <i>Sciento metrics</i> 92 (2): 211-238. Doi: 10.1007/s11192-011-0561-0</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000025&pid=S1900-5407201500030000100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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