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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La Academia Nacional de Medicina se pronuncia sobre la Emergencia Social, la medicina y la salud]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <font size="2" face="Verdana">      <p>    <center><font size="4"><b>La Academia Nacional de Medicina se pronuncia sobre la Emergencia    Social, la medicina y la salud</b></font></center></p>     <p>    <center>         <p><font size="3"><b>Pronouncement of the National Academy of Medicine on        the declaration of social emergency, the medical profession and health</b></font></p>     <p>    <center>       <img src="img/revistas/rcci/v25n1/a2f1.jpg">      </center></p>   </center></p> <hr size=1>     <p>Bogot&aacute;, D.C., 29 de enero de 2009</p>     <p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<center><font size="3"><b> Comunicado de la Academia Nacional de Medicina</b></font></center></p>     <p> La Academia Nacional de Medicina de Colombia expresa su profunda preocupaci&oacute;n    con motivo de los decretos-ley que han sido expedidos en el marco de la Emergencia    Social decretada por el Gobierno y cree que, en conjunto, tales decretos representan    un grave atentado contra la medicina como ciencia y profesi&oacute;n, atentado    que nunca se hab&iacute;a registrado en esta ni en ninguna otra naci&oacute;n    democr&aacute;tica. </p>     <p>La Academia Nacional de Medicina se ha pronunciado en diversas ocasiones y    ha manifestado su protesta por lo que representa una ominosa y creciente desprofesionalizaci&oacute;n    de la medicina, que se encuentra atrapada en un sistema de aseguramiento que    es de car&aacute;cter eminentemente comercial. Los actuales decretos de la Emergencia    Social ahondan tan grave situaci&oacute;n porque cercenan la autonom&iacute;a    m&eacute;dica en la toma de decisiones cl&iacute;nicas.</p>     <p>La medicina es al mismo tiempo ciencia y profesi&oacute;n. Como ciencia, es    una actividad intelectual orientada hacia la creaci&oacute;n, transmisi&oacute;n    y sistematizaci&oacute;n del conocimiento biom&eacute;dico; como profesi&oacute;n,    su compromiso primordial es servir a la sociedad mediante la aplicaci&oacute;n    eficiente del conocimiento especializado en el marco de su prop&oacute;sito    moral, su imperativo &eacute;tico y una rigurosa autorregulaci&oacute;n.</p>     <p>De ah&iacute; se infiere que la medicina es un cometido intensamente moral    presente en la sociedad como una comunidad con prop&oacute;sito de servicio,    en la cual la &eacute;tica y el profesionalismo, principios esenciales y eternos,    constituyen el fundamento de su actividad. El profesionalismo no es s&oacute;lo    la base del contrato social de la medicina, sino, principalmente, una fuerza    estructuralmente estabilizadora y moralmente protectora de la sociedad. El profesionalismo,    traducido en la idoneidad del m&eacute;dico, es la &uacute;nica garant&iacute;a    de calidad de la atenci&oacute;n. Las predominantes consideraciones econ&oacute;micas    lo vienen erosionando desde hace a&ntilde;os, porque el imperativo hipocr&aacute;tico    ha sido reemplazado por un mandato burocr&aacute;tico-administrativo de los    entes intermediarios que afecta la esencia misma del acto m&eacute;dico.</p>     <p>No deben confundirse las transgresiones a la buena pr&aacute;ctica m&eacute;dica    que son objeto de an&aacute;lisis por parte de los comit&eacute;s de control    de calidad de la atenci&oacute;n, ni las infracciones a la deontolog&iacute;a    o a la &eacute;tica por parte de una minor&iacute;a de m&eacute;dicos que deben    ser sancionados &mdash;como se viene haciendo desde 1981&mdash; por los Tribunales    de &Eacute;tica M&eacute;dica. En efecto, el apartarse de las gu&iacute;as,    por m&aacute;s id&oacute;neamente elaboradas que parezcan, por razones del buen    juicio cl&iacute;nico, no puede ser motivo de sanciones pecuniarias. </p>     <p>En los diecis&eacute;is a&ntilde;os de la Ley 100, la posici&oacute;n dominante    de los intermediarios aseguradores limitando la buena pr&aacute;ctica m&eacute;dica    mediante tiempos de consulta reducidos a un m&iacute;nimo, estableciendo restricciones    para ordenar ex&aacute;menes de laboratorio o imaginol&oacute;gicos o para interconsultas    y las precarias remuneraciones, afectan directamente la excelencia del acto    m&eacute;dico, como lo ha expresado la Academia en sus diversas publicaciones    y documentos. </p>     <p>Analistas competentes reconocen que los cuantiosos recursos girados al SGSSS    son suficientes para una cobertura equitativa que d&eacute; pleno cumplimiento    a la Sentencia T-760 de la Corte Constitucional. La intermediaci&oacute;n requiere    un estudio objetivo y cuidadoso para comprobar la cuant&iacute;a del costo administrativo    y la forma como se han invertido los dineros de la salud en destinaciones ajenas    a las que establece la Ley 100. La integraci&oacute;n vertical es un mal de    fondo y es poco o nada lo que se ha hecho para controlarla.</p>     <p>La expedici&oacute;n de los decretos-ley que pretenden corregir los errores    que la Academia previamente hab&iacute;a advertido que ocasionaron la supuesta    crisis financiera de las entidades intermediarias significa la abolici&oacute;n    del componente m&aacute;s importante del profesionalismo: la autonom&iacute;a    intelectual en la toma de decisiones respecto a las situaciones de incertidumbre    biol&oacute;gica que entra&ntilde;a la pr&aacute;ctica m&eacute;dica. Frente    a ellas, las gu&iacute;as o est&aacute;ndares no pueden ser camisas de fuerza    que obliguen al m&eacute;dico a pasar por encima del juicio racional para determinar    qu&eacute; es lo mejor para el paciente. Y las sanciones que establece el Decreto    131 representan una afrenta que la profesi&oacute;n m&eacute;dica no puede aceptar.</p>     <p>Es preocupante que, m&aacute;s all&aacute; de la atenci&oacute;n primaria,    la atenci&oacute;n de mayor complejidad se califique como prestaci&oacute;n    excepcional. Ello significa abolir el prop&oacute;sito primordial del aseguramiento,    que es precisamente atender los cuadros cl&iacute;nicos de mayor complejidad.    Desde el punto de vista social, es inconcebible que se decrete que los costos    de las prestaciones calificadas como excepcionales en salud, los afiliados deban    cubrirlos con pr&eacute;stamos bancarios o, lo que es peor, con sus cesant&iacute;as.  </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La Academia Nacional de Medicina, en su condici&oacute;n legal de &oacute;rgano    asesor del Gobierno Nacional, registra la expedici&oacute;n de tales decretos    como un atropello m&aacute;s a una profesi&oacute;n digna y verdaderamente sacrificada    desde la expedici&oacute;n de la Ley 100, la rechaza con vehemencia y exhorta    a los organismos competentes a derogar tan aberrantes disposiciones.</p>     <p>    <center>   </center></p>     <p>    <center>         <p><b>Gustavo Malag&oacute;n Lond</b><b>o&ntilde;o, MD</b>    <br>       Presidente    <br>       Academia Nacional de Medicina</p>   </center> </p> </font>       ]]></body>
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