INTRODUCCIÓN
Los animales de granja representan el grupo más grande de mamíferos al cuidado del ser humano y, por lo tanto, la evaluación y mejora continua de su bienestar son pilares fundamentales para la producción y ética del sistema agroalimentario. La importancia que la sociedad asigna al bienestar animal en las producciones pecuarias está en permanente crecimiento, lo que exige métodos cada vez más precisos para su evaluación 1,2.
Frente a dicha preocupación por parte de los consumidores y la sociedad en general, durante las últimas décadas se desarrollaron programas de bienestar, legislaciones y sistemas de certificación de garantía de calidad mediante plataformas privadas de auditorías y etiquetas de bienestar animal y procesos de producción orgánica/ecológica 3,4,5.
Los primeros protocolos que se formularon para evaluar el bienestar bovino a nivel de producción primaria, como el Welfare Quality6, se basaron en 4 principios: alimentación, ambiente, salud y comportamiento. Dicho modelo se orientó a identificar la ausencia de experiencias negativas, haciendo énfasis en minimizar el sufrimiento y evaluando indicadores relacionados con bienestar negativo 7.
No obstante, la comprensión actual del bienestar animal va más allá del funcionamiento biológico, también incluye el registro del comportamiento y el estado emocional de los animales. Mellor y Reid 8, basándose en las 5 Libertades, desarrollaron el modelo de los 5 Dominios. Este modelo define que los cambios en los dominios físicos o funcionales (salud, nutrición, ambiente físico e interacciones comportamentales) se reflejan en el dominio mental del animal, dando lugar a experiencias mentales negativas y/o positivas relevantes para la valoración del bienestar 9.
El enfoque de propiciar estados afectivos positivos, además de sólo prevenir y/o minimizar lo negativo 10, permite una evaluación más precisa de la gravedad del impacto 11, del análisis de costo-beneficio y de la promoción del enriquecimiento ambiental que pueden recibir los animales. El concepto de los Dominios se puede actualizar mediante el relevamiento de información 11 y la inclusión de la evaluación de más emociones a medida que se reporten nuevos métodos de valoración de las mismas. Este modelo también contribuye al concepto de calidad de vida (quality of life - QoL) y de cuán valiosa es la vida de cada animal para quienes trabajan en las fincas 12.
Enfocados especialmente en la validez de los protocolos actualmente utilizados, algunos autores detectaron que diversos protocolos empleados en categorización de granjas, al no contemplar de forma integral al bienestar, arriban a distintos resultados que pueden no reflejar la realidad del estado actual de bienestar animal 13. Consecuentemente, sugieren que en la valoración del bienestar es necesario desarrollar protocolos que evalúen los 5 dominios, incluyendo indicadores del estado mental que experimentan los animales. De esta manera, se contempla el grado de necesidades cubiertas, de satisfacción de los deseos y la provisión de recursos para los animales, como aquellos que posibilitan la elección y el sentir control de su entorno 12. Por lo expuesto, a medida que incrementan los conocimientos sobre los estados que atraviesan los animales, surge la necesidad de actualizar los protocolos para evaluar el grado de bienestar de manera multidimensional, confiable y práctica.
A partir del abordaje integral de la valoración del bienestar que ofrece el modelo de los 5 dominios, surge como objetivo general de esta revisión, identificar los protocolos de evaluación de bienestar utilizados a nivel mundial, caracterizar los dominios que contemplan y brindar una propuesta de valoración de bienestar de bovinos en producción mediante un criterio integral, actualizado y práctico en su implementación. Para lo cual, se proponen los siguientes objetivos específicos: 1) Describir los indicadores utilizados en protocolos de referencia mundial y los sistemas de producción primaria donde pueden aplicarse; 2) determinar los dominios que son contemplados de forma directa o indirecta en estos protocolos, y a partir de esto, 3) establecer una aproximación teórica de indicadores enfocados a evaluar el bienestar animal en sentido positivo y ser evaluados a futuro en predios comerciales y en experiencias de investigación.
La literatura científica se recopiló utilizando: ScienceDirect y Scopus de Elsevier, y PubMed del Centro Nacional de Información Biotecnológica (Estados Unidos). Los manuscritos seleccionados fueron agrupados con base en los 5 Dominios (evaluados directa o indirectamente) y los indicadores implementados en el protocolo. Se incluyó solamente literatura científica en idioma español e inglés, revisada por pares, y publicada entre enero-2000 y julio-2022. Algunos términos de búsqueda fueron: Farm protocol, welfare, assessment, evaluation, scheme, cattle, bovine, positive welfare, 5 domains, indicators, measures, quality of life (igualmente en español).
Transición de bienestar animal negativo a positivo. La neutralización de situaciones estresantes para los animales reduce efectos negativos para los animales, pero puede ser insuficiente para lograr el bienestar de los animales. Por su parte, el bienestar positivo, mejora los estados de normalidad hacia estados superiores de bienestar. La evolución desde un enfoque de "nivel de compromiso del bienestar" basado en corregir estados de falta de bienestar hacia un enfoque de "grado de mejoramiento" que se centra en la promoción de estados positivos es una tendencia que ha ganado un impulso considerable durante los últimos años 11.
Los paradigmas actuales sustentan que para que los animales tengan "vidas dignas de ser vividas" (idealmente en su escala más alta: "una buena vida"), es necesario minimizar sus experiencias negativas al mismo tiempo que requieren oportunidades para tener experiencias positivas. Estas observaciones poseen importantes alcances para revisar y nos comprometen a continuar actualizando los indicadores que se utilizan en los protocolos de valoración de bienestar animal.
Protocolos, criterios, indicadores y dominios contemplados. En la tabla 1 se describen los protocolos desarrollados para la evaluación de bienestar animal en forma categorizada por dominios abordados e indicadores utilizados. Dentro de los protocolos de referencia mundial, se encontraron 4 protocolos desarrollados en la Unión Europea (UE), 1 en Reino Unido y 2 en Argentina. El Welfare Quality (WQ), dentro de la lista de verificación para evaluar las fortalezas y debilidades de los sistemas de cría, hace un abordaje que incluye también indicadores basados en el animal. Los protocolos desarrollados en Argentina se basan en el Welfare Quality con adaptaciones a la región, pero no evolucionan ni con más dominios ni resuelven el tiempo excesivo necesario para llevar a cabo la evaluación, que en general requieren jornadas completas de trabajo en establecimientos de más de 200 animales. Los protocolos de Austria TGI-ANI 35L y Alemania TGI 200 utilizan indicadores basados en el ambiente y se enfocan más en los recursos, instalaciones y manejo.
Tabla 1 Protocolos de referencia mundial de evaluación de bienestar bovino.

aDominios contemplados directa o indirectamente en el protocolo, N: nutrición, A: ambiente físico, S: salud, C: interacciones comportamentales: M: estado mental.
El protocolo propuesto por Martínez y Suárez 16 permite la reducción de los tiempos de evaluación a 2-4 h mediante la propuesta de muestreos representativos. Los indicadores son medidos sobre los individuos, pero también es importante valorizar indicadores a nivel grupal que permitan agilizar el diagnóstico del bienestar, por ejemplo, el éxito de un plan sanitario o la disponibilidad de alimento que puede tener efecto sobre todos los animales 21.
El Instituto Colombiano Agropecuario ha desarrollado una metodología para evaluar el bienestar en bovinos y bufalinos 22. El modelo propone métodos de verificación de niveles de bienestar que permite reducir la subjetividad del observador. Propone un tamaño de muestra acorde al tamaño de la finca y también y una puntuación considerando herramientas para disminuir dolor, miedo o estrés (analgesia y anestesia) y la experticia de quien realiza las actividades. En este sentido, se trata de avances en el diagnóstico y mejora del bienestar en América Latina dado que se encuentra atravesando un proceso de adaptación a los nuevos requerimientos de calidad de procesos y mantenerse dentro del mercado mundial de productos de origen animal 23.
Propuesta de indicadores de bienestar bovino positivo. Se comprobó que, durante las últimas décadas, el bienestar ha sido evaluado principalmente a partir de indicadores de estrés y falta de bienestar. La misión ha sido valorizar el efecto negativo que posee el manejo, las condiciones medioambientales y la presencia de los humanos sobre el estado de los animales. Los indicadores más utilizados en los protocolos evalúan principalmente los dominios de ambiente, nutrición, salud y comportamiento.
Una de las principales limitantes que han sido informadas respecto a la implementación del protocolo propuesto por el WQ es el tiempo que consume, y por consecuencia el costo, para poder llevar adelante la evaluación a campo. En la actualidad se trabaja en la adecuación del protocolo del WQ a diferentes sistemas de producción, pero aún sin éxito en lo que refiere a las limitaciones respecto al tiempo de ejecución: aproximadamente 8 h cada 200 animales 20.
Se detectó una complejidad en el registro de la información, con protocolos que disponen de más de 50 observaciones distintas para definir niveles de bienestar. Otros autores demostraron que la valoración del bienestar puede ser distinta según el protocolo 24. Además, dependiendo de la región, tipo de producción y/o escala de la granja es necesario poner foco en distintos aspectos y distintos tamaños de muestreo. Por ejemplo, en un hato localizado en ambiente tropical, deberá ponerse especial foco en el confort térmico; mientras que en un feedlot ubicado en una región con abundantes precipitaciones, será necesario contemplar la higiene y salud de los bovinos 21. Por lo expuesto, es posible que no todos los protocolos de estudio de bienestar sean adoptables en cualquier granja de bovinos.
Grandin 20 detectó que al arribar a una puntuación única se puede ocultar un grave problema de bienestar. Este sistema permitió que un hato lechero con un 47% de vacas cojas aprobara una auditoría de bienestar porque tenían puntajes altos en otros indicadores de bienestar, como el acceso a agua limpia. Además de los diagnósticos, es necesario que los productores de ganado vacuno puedan comprender cómo las decisiones de alojamiento que toman impactan el desempeño, el estado de salud, la fisiología y el repertorio de comportamiento del ganado bajo su cuidado 25.
En todos los protocolos analizados en este trabajo se observaron limitaciones para la evaluación del estado fisiológico y mental de los animales. Sólo en el WQ se considera el dominio mental asociado a patrones de comportamiento cualitativo. En los animales sintientes, el dolor, el miedo y las diversas formas de placer son a menudo parte de una estrategia de enfrentamiento y son una parte clave de su bienestar 26. Las respuestas fisiológicas y patológicas pueden provocar un gasto energético extra y se conoce como "costo biológico del estrés" 27 y la intensidad puede ser medida con la tasa de variación de los bioindicadores y su duración en el tiempo 28. Actualmente es necesario continuar con el desarrollo de metodologías sencillas pero integrales y objetivas. Si bien los indicadores medidos a través de la sangre pueden ser de difícil traslación y adopción de forma masiva, permite gran nivel de precisión del estado fisiológico y mental en los animales.
DISCUSIÓN
Tradicionalmente, los sistemas intensivos de producción han sido diseñados para facilitar prácticas de manejo, sin tomar en cuenta las necesidades conductuales de los individuos 29. La intensificación de los sistemas ganaderos desafía a los individuos a enfrentar cambios del entorno físico y social, generando estados permanentes de incertidumbre que afectan el bienestar de los animales. El espacio insuficiente, los cambios de dietas, la reorganización social constante y el manejo de animales en periodos sensibles (gestación, destete, castración, descorne, transporte, etc.), interfieren en la expresión de los patrones normales de comportamiento de los animales. La alteración del comportamiento induce a la aparición de mecanismos de adaptación vinculados con una respuesta de estrés 23.
El juego social en terneros o acicalamiento en vacas adultas son ejemplos de actividades sociales positivas, ya que el ganado sólo está motivado a realizar tales comportamientos una vez que las necesidades primarias están satisfechas, valoraciones de esta índole no se han contemplado en los protocolos revisados en este artículo. Hay muchas situaciones que desvían la energía por garantizar la supervivencia y de acuerdo con el nivel de intensificación, la asignación de espacio insuficiente y los eventos antagonistas entre animales, afecta su tiempo dedicado a comportamientos innatos y naturales como la ingesta de alimento, caminata, descanso y acicalamiento 30. Estos cambios se traducen en la reducción de las actividades sociales positivas para asegurar sus necesidades primarias pudiendo ser la valoración de la ocurrencia de estas actividades un indicador de niveles de bienestar.
En esta revisión, se trabajó en la búsqueda y selección de indicadores que tuvieran enfoque en el "compromiso afectivo positivo" de los animales, relacionados con la garantía de anticipación, el logro de metas y la memoria, para valorar existencia de entornos estimulantes en las granjas para que los animales experimenten comodidad, placer, y confianza. Se identificaron y seleccionaron indicadores que muestren si los animales se involucran en actividades voluntarias, autogeneradas y comportamientos dirigidos a objetivos, lo cual está vinculado a una sensación general de poseer el control. Se pretende que los indicadores seleccionados permitan responder, entre otras, las siguientes preguntas como las formuladas en el trabajo de Mellor 11: ¿El sistema o la práctica induce estados mentales negativos, frustran el comportamiento normal, excluyen experiencias positivas o causan debilitamiento físico? ¿El sistema impide cumplir con las necesidades fisiológicas y mentales del animal? ¿qué oportunidades se han proporcionado para la comodidad, el placer, el interés y la confianza de los animales? ¿Qué disposiciones se han tomado para garantizar que el consumo de los alimentos proporcionados sea una experiencia placentera? ¿Qué opciones ambientales que fomenten la exploración y la adquisición de alimentos están disponibles? ¿Cómo se alentarán las expresiones de comportamiento normal con actividades que son gratificantes? Finalmente, la calidad de vida social de los animales está relacionada con el desarrollo de lazos y estrategias para mantener la viabilidad adaptativa del grupo. Por lo que se formulan también las siguientes preguntas: ¿Qué provisiones se han hecho para permitir que las especies sociales participen en actividades interactivas de animal a animal relacionados con la vinculación y afirmación de vínculos? y, según corresponda, ¿Qué otras interacciones positivas como el cuidado materno y grupal de los jóvenes, el comportamiento de juego y la actividad sexual se fomentan?
Si bien es complejo abordar todos los aspectos mencionados anteriormente, se seleccionan y proponen algunos indicadores de fácil adopción sin aumento considerable en costos y tiempo, que aporten en parte a este dominio mental cuya evaluación debe mejorarse (Tabla 2 y 3).
Tabla 2 Indicadores adicionales propuestos de ambiente físico para contribuir a la evaluación del bienestar integral positivo de los bovinos.
Tabla 3 Indicadores adicionales propuestos de ambiente social para contribuir a la evaluación del bienestar integral positivo de los bovinos.
En conclusión, esta revisión sistemática identificó varios indicadores existentes en los protocolos de valoración de alta validez y útiles para evaluar el bienestar asociado a los primeros 3 dominios (nutrición, salud, ambiente. EL comportamiento es un dominio valorizado en menor medida, mientras que el estado mental no posee un rol significativo y tal vez sea el de mayor relevancia al estudiar el bienestar integral de los animales. La autoría del presente trabajo formuló una propuesta de ampliar indicadores de bienestar positivo en las evaluaciones de dos dominios claves para valorar y rectificar condiciones de manera de fomentar la calidad de vida como son el ambiente físico (características del entorno) y comportamental (expresiones faciales e indicadores de confort asociado al descanso y socialización) que permitan evaluar no solo el grado de compromiso sino de mejora.
El camino de la mejora del bienestar requiere compromiso de los participantes de las cadenas pecuarias, de las entidades académicas y de investigación. Además, es esencial que avancemos hacia un enfoque holístico y contemporáneo en nuestra relación con los animales en el marco de un bienestar. Será necesaria la promoción de políticas públicas que acompañen y respalden el desarrollo de herramientas eficaces y prácticas que fomenten una mejora continua del bienestar basado en el enfoque contemporáneo de considerar al animal como un individuo sintiente y digno de una buena vida. Este compromiso con los imperativos morales innegables y la sostenibilidad nos guía hacia un futuro en el que cada ser sintiente pueda disfrutar de una existencia digna y en paz con su entorno.














