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Universitas Psychologica

Print version ISSN 1657-9267

Univ. Psychol. vol.4 no.2 Bogotá Sept. 2005

 

El personaje periodístico, ¿efecto de realidad o modelo de conducta? análisis de discurso de la sección las voces de la otra Colombia publicada por el diario El Tiempo

Yeny Serrano*

Universidad de Ginebra

Recibido: diciembre 6 de 2004 Revisado: enero 10 de 2005 Aceptado: febrero 8 de 2005

* Doctoranda de la Universidad de Ginebra en Ciencias de la información y de medios de comunicación. Dirección electrónica: yenyserrano@yahoo.com

The “personaje periodistico” … real effect or behavior model? Discourse analysis of “The voice of the other Colombia?” published in El Tiempo journal

ABSTRACT

This article is based on the series The voice of the other Colombia published in El Tiempo journal, which proposes an analysis that illustrates current trends of information dissemination through stories and narrations. The analysis observes this trend through narrative theory focusing in what is referred to as “personaje periodístico”. Various studies have highlighted that the dissemination of information through the use of narrations created around a main character, are useful to reinforce the “reality effect” of a text. Our objective was that of identifying the common characteristics of the nine characters that were used in the series under analysis. The results show that the journal tends to prefer a “model” for its characters: man, 40 years of age, with low income, from a disadvantaged region in the country, and that is in constant contact with violence and / or poverty. Each character would then decide to “get out of this situation by himself ”.

Key words: Mass media, information, “personaje periodístico”, narration.

RESUMEN

En este artículo proponemos un análisis de la serie Las voces de la otra Colombia publicada por el diario El Tiempo1 la cual ilustra la tendencia actual de los medios de comunicación a transmitir la información a través de historias y narraciones. Se trata de observar esta tendencia desde la teoría narrativa y especialmente en lo referente al personaje periodístico2. Diversos estudios han evidenciado que la narración construida alrededor de un personaje central -en la transmisión de la información- sirve para reforzar el efecto de realidad de un texto. Nuestro objetivo consistió en identificar las características comunes a los nueve personajes que protagonizan la serie de historias analizada. Los resultados muestran que el diario tiende a favorecer el siguiente modelo de personaje: hombre, con alrededor de 40 años, es de bajos recursos económicos, vive en una región desfavorecida del país y debe afrontar una situación de violencia y/o pobreza ante la cual decide “salir adelante por él mismo”.

Palabras clave: Medios de comunicación, información, personaje periodístico, narración.

Del 3 al 11 de enero de 2004, el diario EL TIEMPO publicó una serie de nueve Historias de personajes anónimos que hacen patria entre la guerra, la miseria y el olvido. Centrados en el tema del conflicto armado y la pobreza que afectan al país, este conjunto de artículos ejemplifica la preferencia de algunos medios de comunicación por un estilo narrativo para transmitir la información (Lits, 1997, 2001; Mesquita, 1999). Esta tendencia no deja de llamar la atención ya que tradicionalmente el periodismo informativo, especialmente el de origen anglosajón, ha reivindicado la objetividad en la transmisión de la información; para ello los periodistas deben diferenciar claramente los hechos de los comentarios. Desde este punto de vista, el deber del periodista consiste en reportar y describir objetivamente los hechos que suceden en la realidad (Cornu, 1994). Sin embargo, desde hace algunos años los profesionales de la información se han visto expuestos a la competencia comercial que ha generado la privatización de los medios de comunicación. Convertidos en empresas, los medios deben asegurar su propia rentabilidad económica ya sea vendiendo espacios publicitarios o implementando estrategias para aumentar el rating. Por otro lado, la noción de objetividad ha sido revisada en el contexto del surgimiento del campo periodístico. De hecho la objetividad es un criterio que surgió de la necesidad que tuvieron los primeros grandes diarios creados durante la industrialización de la prensa (inicialmente en Gran Bretaña y Estados Unidos). Como nuevas empresas, su objetivo principal era aumentar sus beneficios económicos para lo cual necesitaban ganar cada vez más lectores y atraer a más anunciantes. Para esto se hacía indispensable no tocar susceptibilidades políticas; de ahí que la búsqueda de la objetividad naciera de una necesidad principalmente comercial: la necesidad de una descripción objetiva de los hechos, esto es, sin comentarios; lo que pudo permitir la despolitización de la prensa (Chalaby, 1998).

Actualmente diversas investigaciones del área de la comunicación han sugerido que la cada vez más frecuente utilización del estilo narrativo en los discursos que los medios de comunicación producen para informar puede ser una de las estrategias que estos implementan para aumentar y mantener el nivel de audiencia (Sacipa, 2003, 2005; Jamet & Jannet, 1999). Otros afirman que además el estilo narrativo refuerza el efecto de realidad de un artículo de prensa o de una nota informativa puesto que así se parece más a la vida real: hay personas que se relacionan con otras en distintas situaciones, que realizan distintas actividades y que deben resolver cotidianamente un sinfín de problemas (Mouillaud y Tetu, 1989). Una narración es un discurso que relata la historia -con principio y fin claramente establecidos3 - de un personaje humano (o con características humanas) que debe resolver un conflicto (o desequilibrio) que constituye el nudo de la historia, y la narración lo que hace es organizar el texto de tal forma que la situación desequilibrante puede explicarse por lo que ha sucedido antes. Es decir que la narración organiza temporalmente una serie de hechos y acciones insertando el conflicto del personaje en una sucesión de causas y efectos, lo cual genera la sensación de que algo que parecía incomprensible está siendo explicado (el conflicto que el personaje debe súbitamente resolver) (Dubied, 2004).

La identificación de las principales características de la narración ha permitido establecer cuatro funciones que ésta puede cumplir en los textos informativos de los medios de comunicación (Jamet & Jannet, 1999). El análisis que presentamos servirá para ilustrar estas funciones:

1.Una función explicativa. El hecho de narrar una historia supone que un conjunto de hechos y acciones son descritos en un cierto orden temporal lo que genera un efecto de contigüidad causal entre lo que sucede antes y después. De esta forma el conflicto principal que se relata parece explicarse dentro de esa contigüidad: lo que ha sucedido antes es interpretado como la causa de la situación de desequilibrio y esta última como la causa de lo que el personaje hace para resolverla.

2.Una función de atracción. Diversos experimentos han mostrado que las personas tienden a preferir las historias y narraciones a los textos puramente argumentativos o descriptivos (Jamet & Jannet, 1999), lo cual podría explicar algunas de las razones que los profesionales de la información tienen para emplear la narración como una estrategia destinada a ganar o mantener el nivel de audiencia. Como se explicará a continuación, la figura del personaje, alrededor de la cual se elabora la narración, cumple ella misma tres funciones principales entre la cuales está la de permitir al lector y al autor la identificación con el personaje. Un lector que se siente identificado con el protagonista de la historia que lee o escucha dedicará probablemente más tiempo a “consumirla” e interpretarla. El lector puede percibir que la historia que se relata se parece a la suya propia y estará más interesado en saber cómo se resuelve el conflicto. De esta forma puede hacer del personaje un modelo de conducta. Además de esta función de identificación, el personaje que los periodistas crean funciona también como un organizador textual alrededor del cual se construye y ordena la historia (los hechos y acciones dentro de una continuidad temporal) y como un marcador textual, ya que siempre que hay un personaje en un texto, dicho texto será interpretado como una narración y no como un texto argumentativo o descriptivo (Lits, 2001).

3. Una función argumentativa. Los medios masivos de comunicación, especialmente aquellos que reivindican una función informativa, deben convencer al público de que lo que dicen es verdad y, como lo señalan Jamet y Jannet (1999), es más probable convencer a una persona interesada que a una que no lo está; ya hemos mencionado anteriormente que la narración, frente a otro tipo de textos, tiene la capacidad de despertar el interés del lector. De igual manera, la narración cumple una función argumentativa por su estructura (principio y fin claramente definidos, conflicto resuelto por el personaje, contigüidad temporal de eventos) que al final induce a una conclusión. Así, la resolución del problema puede convertirse en un modelo y de esta forma explicar otros conflictos o desequilibrios similares, argumentado la efectividad de cierto modo de actuar para resolver conflictos como el que se narra.

4.Una función socializadora. Las historias y narraciones que aparecen en los medios de comunicación informativos suelen tener casi siempre un referente real, es decir que se inspiran en la vida real. Generalmente se trata de contar la historia de una persona (que se convierte en personaje como en el caso de Las voces de la otra Colombia); cuando los profesionales de la información seleccionan y distribuyen roles (el bueno, el malo, la víctima, etc.), cuando seleccionan ciertos hechos y no otros para construir una historia, tienden a construir un espacio social. Jamet y Jannet (1999) afirman que tanto el medio de comunicación como el público se pueden identificar con las historias que se narran. El hecho de saber que otras personas (representadas por un personaje) pasan por situaciones similares a las propias refuerza el sentimiento de pertenencia a una comunidad y despierta sentimientos de solidaridad y simpatía con los personajes. A través de sus historias los periodistas resaltan y valoran ciertas prácticas comportamentales desvalorizando otras y así transmiten las reglas y los valores sociales que definen a una sociedad.

Esta breve revisión teórica sobre las funciones de la narración y el rol del personaje periodístico en los discursos que los medios masivos de comunicación elaboran para informar al público, nos ha llevado ha plantearnos las siguientes preguntas: ¿Por qué un diario como El Tiempo decide publicar la serie de artículos Las voces de la otra Colombia? Si, como dice la teoría, el discurso narrativo refuerza el efecto de realidad de un texto destinado a informar y si el personaje periodístico facilita la identificación del autor y del lector, facilitando a su vez la transmisión de valores y reglas sociales, ¿podría afirmarse que las nueve historias buscan mostrar que el conflicto armado y la pobreza pueden afectar a cualquier ciudadano colombiano y que a través de los personajes se construye un modelo de conducta ideal que muestra cómo deben enfrentarse la guerra y la pobreza? ¿Cuál es el modelo de personaje que las nueve historias construyen? ¿Cuáles son las prácticas comportamentales y los valores sociales reforzados?

Antes de presentar el análisis que se realizó es necesario aclarar que éste es un estudio puramente descriptivo. Para poder generalizar las conclusiones y explicar los fenómenos observados se hace necesario profundizar el estudio aumentando el material analizado y el periodo que se tiene en cuenta.

Método

Material utilizado

Para este trabajo fueron seleccionados los nueve artículos que conformaron la serie Las voces de la otra Colombia publicados por el diario El Tiempo del 3 al 11 de enero de 2004. Se utilizó la versión electrónica disponible en el sitio web del periódico4 lo cual significa que el formato original de la versión impresa no se tuvo en cuenta para el análisis (imágenes, colores, distribución del texto y de las imágenes en la página, ubicación de cada artículo en la página y de ésta en el periódico, etc.) En consecuencia, el análisis se hizo exclusivamente a partir de los textos.

Técnicas

Hemos empleado las técnicas de análisis de contenido y de análisis de discurso (Robert, 1997; Bardin, 2001; Maingueneau, 2002). Básicamente el análisis de contenido consiste en fragmentar el texto en unidades (en este caso la unidad seleccionada fue el personaje), que posteriormente se reagrupan en categorías previamente establecidas. El análisis de discurso permite evidenciar ciertos detalles de los textos. Nuestro análisis se concentró en la figura de los personajes protagonistas de cada una de las nueve historias con el objetivo de establecer si hubo un modelo de personaje favorecido y si se podían identificar las reglas y valores sociales reforzados.

Procedimiento

Las múltiples lecturas realizadas del corpus así como los aportes de la teoría narrativa en el área de la comunicación y de medios permitieron la elaboración de cuatro planillas de análisis. Los resultados los presentamos en cuatro tablas en el siguiente apartado. Con la Tabla 1 presentamos brevemente los nueve artículos, en la Tablas 2 anotamos de forma resumida los componentes típicos de la narración (Adam, 1992) para cada una de las narraciones (la situación inicial, el nudo, el desenlace y la evaluación final del periodista que elabora y narra la historia). En la Tabla 3 presentamos los resultados del análisis de la figura del personaje periodístico (principales características sociodemográficas y los comportamientos que le permitieron resolver el conflicto). En las Tablas 4 y 4A transcribimos una selección de frases atribuidas al personaje o propias del periodista a partir de las cuales inferimos los valores sociales y los comportamientos que este último parece resaltar por medio de su historia. En la discusión proponemos una interpretación de los resultados a partir de las propuestas teóricas presentadas en la primera parte de este trabajo acerca de las funciones de la narración en los discursos de información y del rol del personaje periodístico.

Resultados

En prensa escrita, el título del artículo funciona generalmente como un intermediario entre el periódico y el lector atrayendo o no la atención de este último, quien leyendo el título, que a la vez es un breve resumen del texto, decidirá si el artículo merece de su parte una lectura atenta o si por el contrario no le interesa. Puesto que el título tiene como función principal llamar la atención de los lectores, este generalmente anticipa el final de la historia, a diferencia de la ficción en la que el final no se anuncia desde el comienzo (Mouillaud & Têtu, 1989). El interés de un medio de comunicación en redactar de forma adecuada los títulos radica en las exigencias comerciales: podría decirse que como cualquier empresa, aquél se encuentra sometido al régimen de la rentabilidad económica. Un buen título puede significar más lectores para el diario y a largo plazo una garantía para el medio de cierta cantidad de ingresos económicos (Charaudeau, 2003).

Observando con detenimiento los nueve artículos analizados (ver Tabla 1), hemos constatado que la casi totalidad de ellos, excepto los títulos de los artículos que hemos numerado 4 y 8, anticipan el final de la historia. Hemos notado además que, excepto los títulos 1 y 5, se trata de un “final feliz” o al menos de una situación favorable para el personaje. En cuanto a este último, se puede observar que en siete de los nueve títulos, aparece claramente identificado con nombre y apellido. En el caso del indígena (Artículo 5) se menciona solamente su pertenencia étnica. Además del nombre y el apellido, en la mayoría de los títulos se menciona la región del país en la que sucede la historia (excepto para los Artículos 4, 5 y 8). Estas regiones se caracterizan por ser zonas azotadas por la violencia y/o la pobreza: El Chocó, Tarso (Suroeste antioqueño), La calle del Cartucho (Bogotá), Comuna 13 (Medellín), Sumapaz (Distrito Capital) o “zonas desfavorecidas del país como la Guajira”.

En otras palabras, la mayoría de los nueve títulos concuerdan con las afirmaciones de la teoría narrativa en cuanto que éstos, para atraer más lectores, mencionan la situación actual del personaje resumiendo también brevemente el artículo, anunciando de qué se trata la tragedia que ha sufrido el protagonista de cada historia. Respecto a la identificación precisa de los personajes y de la zona en la que sucede la historia, los trabajos de Sabucedo, Rodríguez y Fernández (2002) sobre la construcción del discurso legitimador del terrorismo, nos parecen pertinentes. Sabucedo afirma que en situación de conflicto armado, los actores armados ilegales que recurren al terrorismo deben justificar sus acciones violentas por medio de un discurso que se caracteriza por: a) resaltar la existencia de un conflicto altamente relevante, b) la atribución externa de responsabilidades de tal manera que se culpabiliza al adversario por el uso de la violencia, c) deslegitimar a las víctimas que produce su propia violencia y d) presentarse como una víctima legítima del conflicto. Si bien es cierto que en el caso que tratamos en este trabajo no se trata del discurso de un grupo armado al margen de la ley sino de un discurso mediático, consideramos que el trabajo de Sabucedo et al. (2002) nos permite explicar en parte algunas de las observaciones realizadas, ya que ante el recrudecimiento del conflicto armado en Colombia los medios masivos de comunicación no pueden permanecer exentos. Tanto es así que en los últimos años las redacciones de los principales medios han organizado conferencias y debates para discutir su rol en el conflicto colombiano (e.g. el Acuerdo por la discreción citado por Reniz, 2002).

En cuanto al diario que nos concierne, El Tiempo, es necesario resaltar que éste, en su calidad de medio masivo de información, decidió redactar un Manual de cubrimiento del conflicto armado y del terrorismo (2003). En este manual el diario reconoce que “una guerra, por definición, polariza una sociedad” (p. 58), que los periodistas no expresarán sin embargo su opiniones personales (p. 59) pero que “no se debe poner un signo igual entre los actores armados oficiales y los ilegales, pues los primeros defienden el Estado de derecho en tanto que los segundos representan proyectos dictatoriales de sociedad” (p. 56). Aunque el diario más adelante en el manual especifica que por el hecho de representar el Estado de derecho, a los actores armados oficiales “deben hacérsele las más estrictas exigencias en términos de respeto a los derechos humanos” (p. 57), consideramos que de forma indirecta el diario evidencia cierta preferencia, legítima, por las instituciones que representa el Estado, lo que puede representar un problema en ocasiones -como las que ya han ocurrido- en que estas instituciones han violado seriamente los derechos humanos atentando contra la población civil, como es el caso ocurrido en agosto de 2000, con los niños de Pueblo Rico (Antioquia) quienes, en medio de un paseo escolar por el campo y tras ser confundidos con guerrilleros, murieron a manos del ejército en un grave error militar (Citado por López de la Roche, 2003). Teniendo en cuenta además que para el cubrimiento del conflicto, la fuente militar es la principal fuente informativa de los medios informativos (López de la Roche, 2003), no estamos seguros que esta actitud del diario pueda garantizar la libertad de prensa ni el pluralismo informativo.

Teniendo en cuenta lo anterior -y considerando a los medios no como actores del conflicto pero sí como informadores y como intermediarios entre los actores armados y la población civil-, podemos sugerir con cierta precaución que en el caso que analizamos en este trabajo, la identificación de los personajes con nombre completo, el hecho de narrar historias de personas que viven en zonas golpeadas por la guerra y la miseria, así como el hecho de culpabilizar (en el caso del título del tercer artículo) a uno de los actores armados ilegales, permite afirmar la existencia de un conflicto armado altamente relevante (que afecta a las personas más vulnerables), victimizar a la población civil y, ante todo, deslegitimar a los enemigos del Estado (guerrillas y paramilitares) responsables de las desgracias de estas personas con las que los lectores podrán identificarse. Afirmando la existencia del conflicto y culpabilizando al enemigo del Estado, El Tiempo puede proporcionar argumentos que justifican y legitiman las acciones violentas contra los culpables de estas desgracias.

La Tabla 2 nos permite concentrarnos en el nudo o precipitante, es decir en el o los causantes del conflicto o la desgracia que sufrió el personaje y alrededor de los cuales los periodistas nos narran cada una de las historias.

El nudo o precipitante dentro de una narración aparece explicado por lo que dentro de la estructura narrativa constituye la situación inicial o los fragmentos del texto que describen los hechos que anteceden temporalmente la situación de conflicto o desgracia del personaje. Para las nueve historias analizadas, en la situación inicial se identifica al personaje ubicándolo además en un contexto espacial (zona o región del país en la que las personas viven a diario la violencia y la pobreza), todo esto se relata como una breve biografía de los personajes en la cual la desgracia perturba el equilibrio de la vida de estas personas. En cuanto a la situación final o los fragmentos del texto que describen los hechos temporalmente posteriores al conflicto, hemos notado que, excepto para los artículos 1, 3 y 5, los autores terminan sus historias describiendo cómo la vida de cada personaje ha recobrado un cierto equilibrio luego de que éste ha enfrentado y resuelto su conflicto. Esta forma de dar fin a una narración constituye en sí una característica importante: restablecer el equilibrio que el conflicto (que se describe en el nudo) había destruido (Dubied, 1999). Los análisis presentados en las Tablas 3, 4 y 4A, permitirán profundizar al respecto.

En lo que se refiere a los causantes de los conflictos que los personajes debieron afrontar, se pudo observar que tal y como lo menciona el periódico en la presentación de la serie Las voces de la otra Colombia, se trata de de las víctimas de “la guerra, la miseria y el olvido”. De hecho el principal precipitante o causante directo de la desgracia que los periodistas seleccionaron para elaborar las narraciones fue la guerra (para los artículos 1, 2, 3, 5 y 6) y la pobreza (para el resto de los artículos). En cuanto a la guerra vale la pena resaltar que cuatro de los cinco artículos tratan el tema de la guerra desde el punto de vista de la violencia producida por la guerrilla. En el artículo 6 el personaje no sabe quién fue el responsable. Los paramilitares figuran como autores de violencia para los personajes pero en ninguno de los cinco casos que tratan el tema del conflicto armado, éstos figuran como los responsables del conflicto principal que se relata en la historia.

De acuerdo con los comentarios que propusimos en la Tabla 1 (Descripción general de los artículos) respecto a la legitimidad que El Tiempo le reconoce a los actores armados que representan el Estado de derecho, hemos observado que aunque han habido casos en los que la población civil ha sido víctima de los “errores del ejército”, como el ocurrido con los niños de Pueblo Rico (López de la Roche, 2003) o el de la muerte de cinco civiles el 10 de abril de 2004 en Cajamarca, Tolima (El Tiempo, 22 de junio de 2004), ninguno de los artículos nos cuenta la historia de las víctimas de las acciones violentas de los actores armados legales del conflicto. Sin embargo no podemos afirmar que el objetivo del periódico sea el de deslegitimar (como lo describen los trabajos de Sabucedo et al., 2002) al principal enemigo del Estado en el conflicto armado, o si se trata de una violación a la libertad de prensa o de alguna otra razón. Sólo podemos mencionar que en el primer artículo, aunque cronológicamente el primer hecho de violencia que sufrió el personaje (el “capitán de agua dulce”) es el asesinato de su padre a manos de la policía, el nudo de la historia gira en torno al secuestro del personaje por los guerrilleros. Por el motivo que sea, en los nueve artículos analizados, El Tiempo no siempre practica la pluralidad informativa que él mismo reivindica en su manual (p. 60-63).

Si la serie Las voces de la otra Colombia fue presentada como las historias de personajes víctimas de la guerra, la pobreza y el olvido es de esperarse que los personajes principales representaran “personas comunes y corrientes” y no personajes públicos (por ejemplo políticos, deportistas o personajes de la farándula). De hecho, los trabajos de la teoría narrativa han podido establecer que en términos generales, la narrativa de ficción se diferencia de la narrativa que se utiliza en los medios de comunicación informativos en que para esta última los personajes representan siempre personas reales, ya sean públicas (como los políticos, los deportistas o la farándula) o “comunes y corrientes” (testigos o víctimas como en el caso de los personajes que estamos tratando).

Por esta razón decidimos resaltar en la Tabla 3 las principales variables sociodemográficas con las que los periodistas identificaron a los nueve personajes: edad, sexo y actividad laboral o fuente de ingresos económicos. Constatamos que casi todos los personajes (excepto el del artículo 5) han sido identificados con nombre completo, edad y actividad laboral. Sólo en dos de las historias los personajes son profesionales (el profesor del artículo 7 y los médicos de la patrulla aérea civil del último artículo), cuatro de ellos (artículos 1, 3, 4 y 8) viven de lo que se conoce como “el rebusque” o economía informal, es decir que sus fuentes de ingresos no son estables porque no dependen de un trabajo con contrato y salario fijos, sino de un conjunto de actividades que le permiten a la persona obtener a cambio algún dinero para sobrevivir. Sólo uno de los personajes (en el artículo 2) es propietario de un terreno que le permitió servir de fiador para un préstamo que solicitaron 50 familias de campesinos. En otras palabras, la mayoría de los personajes de las nueve historias se caracterizan por representar personas de bajos ingresos económicos y carecer de un trabajo estable. El único personaje del que no se menciona la edad es el que es propietario de una finca (artículo 2). Al respecto carecemos de los datos necesarios para establecer si existe una relación entre el hecho de no mencionar la edad y el estrato social de la persona. Por otro lado no sabemos si en el caso del artículo 9, la patrulla aérea civil, no se menciona la edad porque se habla de personas económicamente acomodadas o simplemente porque sería difícil mencionar la edad del centenar de médicos y pilotos que hacen parte de la patrulla, aunque en el artículo se especifica que la patrulla funciona hace 31 años.

Si el periódico se proponía representar la sociedad colombiana con la serie Las voces de la otra Colombia, hemos observado la sobre inclusión de la población masculina y por lo tanto la infrarrepresentación de la femenina ya que solamente uno de los personajes es mujer (artículo 8).

Para resumir nuestras observaciones en relación a la caracterización de los personajes, podemos concluir que por medio de ciertas variables sociodemográficas la serie Las voces de la otra Colombia construye un personaje modelo: hombre con una edad promedio de 40 años, de bajos recursos económicos, que vive en una zona desfavorecida del país dada la violencia y la pobreza. Esta caracterización típica que se hace de los nueve personajes puede facilitar la identificación de los lectores con los personajes, no tanto porque sean parecidos a ellos en su estrato social, como porque se refuerza el efecto de realidad de las historias que se relatan. Pareciera como si El Tiempo nos estuviera mostrando la “verdadera Colombia”. Veamos a continuación los comportamientos más representativos de los personajes y la manera como, según nos cuentan los periodistas, éstos han resuelto sus conflictos5 :

Toda narración finaliza con una moraleja o evaluación final que constituye el mensaje que el autor desea transmitir (Dubied, 1999). Obviamente y como lo han demostrado los teóricos de la recepción (Dayan, 1992), cada lector puede realizar una interpretación personal del texto que lee. Sin embargo, el texto propone siempre un marco de interpretación de la realidad (Esquenazi, 2002). En las Tablas 4 y 4A hemos querido subrayar algunos de los elementos6 que en cada texto permiten definir el marco de interpretación que los periodistas y la redacción del periódico han favorecido.

La moraleja que parece sobresalir de las nueve historias es que aunque la violencia del conflicto armado y las condiciones económicas precarias afectan a la mayor parte de la población nacional, las personas pueden salir adelante por sus propios medios. La honradez, la solidaridad y el respeto de la ley son patrones de comportamiento necesarios para lograrlo. Los periodistas que nos cuentan estas historias, por medio de sus personajes nos muestran cómo se puede afrontar la adversidad. Sin embargo, en ningún caso parecen cuestionarse las causas de la guerra ni de las diferencias económicas entre las diferentes clases sociales y lo que esto engendra, por ejemplo las condiciones de acceso a la salud o a la educación según el estrato socioeconómico. Finalmente, es como si la guerra y la pobreza hicieran parte de la vida y que constituyeran algo normal y por lo tanto imposible de cambiar, frente a las cuales el único camino es aprender a sobrevivir siendo solidarios con la comunidad, respetando la ley y las instituciones del Estado, valorando la familia sin cuestionar la responsabilidad de la clase política o de las personas económicamente privilegiadas en esta situación hostil de la que cualquiera puede ser víctima.

Discusión

Informar no consiste únicamente en reportar lo que sucede en la realidad, también se necesita convencer que lo que se dice es cierto. La utilización del estilo narrativo en la transmisión de la información, obedece a que lo que se cuenta como una historia con personajes y situaciones en un espacio-tiempo se parece más a la vida real. La figura del personaje alrededor de la cual se construye una historia y que en los medios informativos representa a personas de la vida real, acentúa este efecto puesto que facilita la identificación del lector con el personaje. ¿Podría entonces afirmarse que informar por medio de historias y narraciones es más eficaz?, ¿despertar el interés del lector podría facilitar la transmisión de la información?

Si bien es cierto que algunas investigaciones al respecto afirman que el estilo narrativo refuerza el efecto de realidad en un texto, no podemos olvidar que éste cumple igualmente un papel socializador que se refiere a la facultad de la narración para transmitir los valores sociales que definen una sociedad. Con una narración no sólo se describe un personaje y las situaciones que éste vive sino que también se escoge un conflicto que él ha debido enfrentar y se describe la forma como lo ha resuelto. En el caso que nos concierne, El Tiempo no sólo describió un personaje “común y corriente”, un hombre adulto pobre y víctima de la guerra; también propone que es mejor ser solidario, respetar la ley y ser honrado y que la guerra y la pobreza están ahí, hacen parte de nuestra vida, sólo se puede enfrentarlas pero no cambiarlas. Aquel que elabora una narración con carácter informativo debe seleccionar entre un sinnúmero de posibilidades un personaje, una forma de presentarlo, algunas de las situaciones que éste ha vivido, algunos de los comportamientos que lo caracterizan, etc. Es a partir de estas selecciones que se construye la historia por medio de la cual el autor transmite un mensaje.

Por esta razón con nuestro trabajo quisimos resaltar la función socializadora de la narración. ¿Qué valores sociales refuerza un medio de comunicación informativo como El Tiempo, cuáles no y por qué? Son algunas de las preguntas que surgen luego de haber llevado a cabo el análisis que proponemos en este trabajo. De hecho nos parece que si bien la serie de Las voces de la otra Colombia describe una situación real, también dice cuál es la forma de actuar frente a las situaciones que generan el conflicto armado y la pobreza.

Las inquietudes que surgen a partir de nuestro trabajo tienen que ver también con las reflexiones, algunas de las cuales ya se han venido realizando, acerca de la libertad de prensa, del pluralismo informativo en situación de conflicto armado y de la actitud que un medio de comunicación informativo debería adoptar frente a cada unos de los actores armados del conflicto. ¿Los medios de comunicación en Colombia cuentan con la suficiente libertad de prensa para informar sobre el conflicto armado? ¿Para respetar el pluralismo informativo, los medios deben, a través de sus discursos, legitimar por igual a todos los actores armados, o solamente a los que representan al Estado? ¿Hasta dónde esto no sería una violación de la libertad de prensa y del pluralismo informativo?

El análisis que proponemos tan sólo sienta las bases para resolver estas preguntas, sin embargo ha permitido resaltar que El Tiempo, en los artículos analizados, favorece ciertos valores sociales como la honradez y la solidaridad, construye un modelo de personaje y parece deslegitimar las acciones violentas de los enemigos del Estado en el conflicto armado. Ninguna generalización es posible a partir de un corpus tan reducido como el nuestro, no obstante este tipo de análisis puntales permiten contrastar la información que los medios de comunicación producen con el discurso de estos mismos respecto a lo que ellos estiman la posición más responsable que pueden adoptar para cubrir el conflicto armado (por ejemplo el manual de redacción elaborado por El Tiempo y el Acuerdo por la discreción).

Notas al pié de página

1. Conjunto de nueve historias publicadas del 3 al 11 de enero de 2004. El diario presentó estos nueve artículos como Historias de personajes anónimos que hacen patria entre la guerra, la miseria y el olvido. La versión completa de los nueve artículos se encuentra disponible en los archivos electrónicos del periódico, http://www.eltiempo.com

2. Personaje creado por los periodistas en sus artículos o reportajes. Normalmente, este tipo de personajes (a diferencia de los personajes de la ficción) están inspirados en personas de la vida real.

3. Lo cual supone un corte de la realidad ya que es el o la periodista quien decide dónde empieza y dónde termina la historia, así como también es él o ella quien escoge qué contar y cómo. Por más que una narración parezca real, hay que reconocer que la vida es un continuo, una sola historia en la que ni siquiera el nacimiento y la muerte pueden considerarse como un principio y un final.

4. http://www.eltiempo.com La totalidad de los textos de los nueve artículos seleccionados se pueden encontrar en los archivos electrónicos que el diario pone a disposición en su sitio web.

5. Es necesario anotar que la situación difícil que constituye el nudo de la historia NO es seguramente la única que ha vivido el personaje, pero es la que el autor de la historia ha seleccionado para construir su texto.

6. Los componentes de cada uno de los textos que permiten definir el marco de interpretación favorecido por el periodista figuran igualmente en las tablas que hemos presentado anteriormente.

Referencias

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