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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Renta Básica y Estado Plurinacional: opciones para la justicia global. Una reflexión desde las esferas de la justicia de Michael Walzer]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This article links up sociological concerns with the communitarian proposal of Michael Walzer and the spheres of justice. Starting from the basic premise that there can be no such thing as a single universal distributive criterion for all the spheres and that effectively all the different spheres require different criteria, this paper tries to answer the following question: Based on the recognition of certain urgent realities in today's world, what ideas of global justice may be valid, on what basic criteria and for which spheres taking into account the diversity of social goods? Likewise, the spheres of money and political power are analyzed and also two strategies to try to achieve global justice are proposed: The Citizen Basic Income in the sphere of money and the recognition of the plurinational State in the political sphere.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Esferas de la justicia]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">      <p align="center"><font size="4"><b>Renta B&aacute;sica y Estado Plurinacional: opciones para la justicia global. Una reflexi&oacute;n desde las esferas de la justicia de Michael Walzer</b></font></p>     <p><b>Blas Zubir&iacute;a Mutis</b>    <br> <a href="mailto:blazumu1@yahoo.com"><i>blazumu1@yahoo.com</i></a></p>     <p>Universidad del Atl&aacute;ntico</p>     <p><b>Fecha de recepci&oacute;n:</b> julio 04 de 2012    <br> <b>Fecha de aceptaci&oacute;n:</b> noviembre 11 de 2012</p> <hr>      <p><b>Resumen</b></p>     <p>Este art&iacute;culo vincula preocupaciones sociol&oacute;gicas con la propuesta comunitarista de Michael Walzer y las esferas de la justicia. Partiendo de la premisa b&aacute;sica de que no puede existir un criterio distributivo &uacute;nico universal para todas las esferas y de que efectivamente las distintas esferas exigen distintos criterios, se intenta responder la siguiente pregunta: a partir del reconocimiento de ciertas realidades apremiantes del mundo actual, &iquest;qu&eacute; ideas de justicia global pueden ser v&aacute;lidas, sobre qu&eacute; criterios b&aacute;sicos y para qu&eacute; esferas teniendo en cuenta la diversidad de los bienes sociales? Asimismo, se analizan las esferas del dinero y del poder pol&iacute;tico y se propone dos estrategias para tratar de alcanzar una justicia global: la Renta B&aacute;sica Ciudadana en la esfera del dinero y el reconocimiento del Estado plurinacional en la esfera pol&iacute;tica.</p>     <p><b>PALABRAS CLAVE:</b> Esferas de la justicia, comunitarismo, Renta B&aacute;sica, Estado plurinacional.</i></p> <hr>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Abstract</b></p>     <p>This article links up sociological concerns with the communitarian proposal of Michael Walzer and the spheres of justice. Starting from the basic premise that there can be no such thing as a single universal distributive criterion for all the spheres and that effectively all the different spheres require different criteria, this paper tries to answer the following question: Based on the recognition of certain urgent realities in today's world, what ideas of global justice may be valid, on what basic criteria and for which spheres taking into account the diversity of social goods? Likewise, the spheres of money and political power are analyzed and also two strategies to try to achieve global justice are proposed: The Citizen Basic Income in the sphere of money and the recognition of the plurinational State in the political sphere.</p>     <p><b>KEYWORDS:</b> <i>Spheres of justice, communitarianism, Basic Incomes, plurinational State.</i></p> <hr>        <p>Es posible una justicia global? No me atrever&iacute;a a dar una respuesta afirmativa a esta pregunta, pero s&iacute; me atrevo a afirmar categ&oacute;ricamente que bien vale la pena intentarlo. Reflexionar en torno a los fundamentos, sentido y posibilidad de establecer unos criterios b&aacute;sicos de justicia global me motiv&oacute; a vincular preocupaciones sociol&oacute;gicas con la propuesta comunitaria de Walzer (2004) y sus esferas de la justicia.</p>     <p>No pretendo agotar el an&aacute;lisis en todas las esferas de la justicia planteadas por Walzer (2004) ni, por ende, precisar cu&aacute;les pueden ser los criterios v&aacute;lidos para cada una de ellas; resalto, adem&aacute;s, que me acerco al tema de la justicia global desde un autor que como Walzer maneja categor&iacute;as muy espec&iacute;ficas y que apuntan a pensar en comunidades cerradas y no en un espacio global. Sin embargo, considero que aun aceptando esta objeci&oacute;n, las categor&iacute;as de igualdad compleja, predominio y tiran&iacute;a permiten articular la reflexi&oacute;n en el terreno de lo global. Ahora bien, tampoco pretendo en tan corto espacio profundizar en las consideraciones del debate planteado por aquellos globalistas que reclaman la necesidad de un gobierno mundial para lograr una justicia global (Velasco, 2010)<a name="n1"></a><a href="#n_1"><sup>1</sup></a>. Mi objetivo es m&aacute;s modesto: analizar dos esferas concretas de la justicia -la del dinero y la del poder pol&iacute;tico- y plantear en ellas la posibilidad de estrategias encaminadas a una justicia distributiva en el interior de cada esfera: la Renta B&aacute;sica y el Estado Plurinacional, respectivamente. Creo, con Velasco (2010), que en las condiciones actuales, en las que, si bien los Estados nacionales son cuestionados como el marco &quot;adecuado y prioritario de actuaci&oacute;n pol&iacute;tica... este marco a&uacute;n no ha sido reemplazado por ning&uacute;n modelo alternativo&quot; (p. 351). Es decir, los Estados nacionales todav&iacute;a son &uacute;tiles y necesarios para avanzar en la b&uacute;squeda de la justicia global sin esperar el gobierno mundial que plantean algunos autores (Toulmin, 2001; Nagel, 2008, citados en Velasco, 2010).</p>     <p>En estas p&aacute;ginas me he propuesto, en primer lugar, tratar de responder la siguiente pregunta: a partir del reconocimiento de ciertas realidades apremiantes del mundo actual, &iquest;qu&eacute; ideas de justicia global pueden ser v&aacute;lidas, sobre qu&eacute; criterios b&aacute;sicos y para qu&eacute; esferas teniendo en cuenta la diversidad de los bienes sociales y las relaciones de poder que se establecen en el contexto actual de un mundo globalizado?</p>     <p>En segundo lugar me he propuesto analizar el pensamiento de Walzer respecto a las esferas de la justicia y plantear desde la sociolog&iacute;a pol&iacute;tica -es decir, desde el reconocimiento concreto e hist&oacute;rico de las relaciones de poder que impiden o concretizan la justicia- dos esferas que considero importantes a nivel global: la esfera del dinero y la esfera del poder pol&iacute;tico. En el marco de estas dos esferas, mi prop&oacute;sito es explicar y defender dos estrategias que considero v&aacute;lidas -en esa pretensi&oacute;n de justicia global sobre la cual estamos reflexionando-, sin pretender que deban convertirse en tir&aacute;nicas -como bien lo sustenta Walzer cuando propone su igualdad compleja- sino en viables porque se circunscriben a la naturaleza de cada esfera.</p>        <p>La primera de esas propuestas es la de la Renta B&aacute;sica (Raven-t&oacute;s, 2005; Pinilla, 2006) a nivel mundial en la esfera del dinero teniendo en cuenta una de las realidades m&aacute;s apremiantes e incontrovertibles del mundo actual: la injusta redistribuci&oacute;n de la riqueza, concentrada, monopolizada en pocas manos (Ravent&oacute;s, 2010)<a name="n2"></a><a href="#n_2"><sup>2</sup></a>. La segunda propuesta es el reconocimiento del Estado Plurinacional -como lucha justa de identidades colectivas muy fuertes- en la esfera del poder pol&iacute;tico, fen&oacute;meno de tensi&oacute;n que este mundo globalizado ha visto renacer con inusitada fuerza (Villena, 2001; Santos, 2010).</p>     <p>Este art&iacute;culo est&aacute; dividido en tres partes. En la primera se hace una breve exposici&oacute;n de algunos elementos centrales de la teor&iacute;a de la justicia de Michael Walzer (2004); en la segunda, una indagaci&oacute;n sobre la posibilidad de una justicia global, en un debate que ha ganado relevancia en la filosof&iacute;a pol&iacute;tica normativa, y en la &uacute;ltima se presenta la propuesta de dos estrategias concretas en dos esferas espec&iacute;ficas: la del dinero y la del poder pol&iacute;tico.</p>     <p><b>Walzer y sus esferas de la justicia</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Comparto con Michael Walzer la premisa b&aacute;sica de que no puede existir un criterio distributivo &uacute;nico universal para todas las esferas y que efectivamente las distintas esferas exigen distintos criterios. Otros autores tambi&eacute;n han resaltado como el principal logro del libro <i>Las esferas de la justicia </i>el hecho de que propone la idea de que las diferentes esferas de actividad deben tener diferentes criterios de valor y, por tanto, de distribuci&oacute;n (Rustin, 1997). Como soci&oacute;logo estoy totalmente de acuerdo con que</p>       <p>    <blockquote>Los principios de la justicia son en s&iacute; mismos plurales en su forma; que bienes sociales distintos deber&iacute;an ser distribuidos por razones distintas, en arreglo a diferentes procedimientos y por distintos agentes; y que todas estas diferencias derivan de la comprensi&oacute;n de los bienes sociales mismos, lo cual es producto inevitable del particularismo hist&oacute;rico y cultural. (Walzer, 2004, p. 19)</blockquote></p>     <p>Sandel (2000), otro fil&oacute;sofo comunitarista, ha planteado una cr&iacute;tica similar al liberalismo cuando argumenta su &quot;objeci&oacute;n sociol&oacute;gica&quot; a la neutralidad porque &quot;sin importar cu&aacute;nto lo intentemos, nunca podremos escapar totalmente de los efectos de nuestro condicionamiento&quot; (p. 26).</p>     <p>Comparto tambi&eacute;n con Walzer sus apreciaciones acerca del predominio y su voraz esp&iacute;ritu tir&aacute;nico por invadir otras esferas, aunque desapruebo totalmente su despreocupaci&oacute;n por el monopolio en el interior de estas. Como sabemos, dos conceptos fundamentales que sustentan su an&aacute;lisis son el de predominio y monopolio, los cuales vincula a la tesis de Pascal sobre la tiran&iacute;a. Ha escrito Walzer (2004):</p>     <p>    <blockquote>Llamo a un bien dominante si los individuos que lo poseen, por el hecho de poseerlo, pueden disponer de otra amplia gama de bienes. Es monopolizado cuando un solo hombre o una sola mujer, un monarca en el reino del valor-o un grupo de hombres o mujeres, unos oligarcas- lo acaparan eficazmente ante cualquier otro rival. El predominio representa un camino para usar los bienes sociales que no est&aacute; limitado por los significados intr&iacute;nsecos de &eacute;stos y que configura tales significados a su propia imagen. El monopolio representa un medio de poseer o controlar los bienes a fin de explotar su predominio. (p. 24)</blockquote></p>     <p>El predominio y el monopolio, por lo que implican en la producci&oacute;n, distribuci&oacute;n y disfrute de los bienes, generan conflicto en la sociedad. Walzer (2004) reconoce tres contraexigencias de los grupos humanos que en una determinada sociedad no disfrutan del monopolio o el predominio de alg&uacute;n bien<a name="n3"></a><a href="#n_3"><sup>3</sup></a>, y propone que &quot;debemos concentrarnos en la reducci&oacute;n del predominio y no -al menos no primordialmente- en la destrucci&oacute;n o restricci&oacute;n del monopolio&quot; (p. 30). Considero que esta propuesta, si bien puede tener sentido en cualquiera de las otras esferas distintas a las esferas del dinero y del poder, en las esferas que estamos analizando el riesgo del monopolio incentiva aun m&aacute;s la posibilidad tir&aacute;nica del dinero y del poder pol&iacute;tico. Monopolizar dinero o monopolizar poder, por la naturaleza misma de ambos bienes y la capacidad tir&aacute;nica que han demostrado a lo largo de la historia y que el propio Walzer les reconoce, es una amenaza demasiado grande que impide no solo la posibilidad de una justicia global como la estamos proponiendo, sino que promueve los riesgos de una mayor injusticia.</p>     <p>Insistimos en esto porque el concepto central de la reflexi&oacute;n de Walzer es precisamente el concepto de igualdad compleja, opuesto al concepto de igualdad simple. Por motivos de espacio no me explayar&eacute; en las explicaciones sobre este concepto, pero recordemos que Walzer (2004) ha explicado que &quot;la igualdad es una compleja relaci&oacute;n de personas regulada por los bienes que hacemos, compartimos e intercambiamos entre nosotros; no es una identidad de posesiones. Requiere entonces una diversidad de criterios distributivos que reflejen la diversidad de los bienes sociales&quot; (p. 31). O como la define con otro nivel de precisi&oacute;n David Miller (Miller &amp; Walzer, 1997), pero que nos es &uacute;til para nuestra argumentaci&oacute;n: &quot;Es la igualdad que se produce a trav&eacute;s de muchas desigualdades separadas, que se anulan o compensan unas a otras de manera tal que ninguna puede escogerse como la triunfadora general&quot; (p. 22). Sin embargo, tanto el dinero como el poder pol&iacute;tico pueden tener, acorde con las relaciones que se establezcan en una determinada sociedad, una potencialidad de acci&oacute;n tir&aacute;nica que pretenda y, sobre todo, efectivamente logre una mayor capacidad de injerencia y de triunfo en otras esferas, lo que indudablemente descompensar&iacute;a la naturaleza propia de la igualdad compleja. Por supuesto que nunca lo har&aacute; totalmente, porque ninguna sociedad humana, como lo demuestran las grandes obras literarias (como <i>1984 </i>de Orwell) o del cine <i>(Matrix, </i>de los hermanos Larry y Andy Wachowski), aceptar&iacute;a tal dominio totalitario.</p>     <p>Walzer se inspir&oacute; en el pensamiento 444 de Pascal para desarrollar su teor&iacute;a de la igualdad compleja, a partir de la idea maestra de tiran&iacute;a planteada por el pensador jansenista, quien se&ntilde;al&oacute;:</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>    <blockquote>La naturaleza de la tiran&iacute;a es desear poder sobre todo el mundo y fuera de la propia esfera. Hay diversas compa&ntilde;&iacute;as -los fuertes, los hermosos, los inteligentes, los devotos-, pero cada hombre reina en la suya propia y no fuera de ella. Sin embargo, en ocasiones se enfrentan; entonces el fuerte y el hermoso luchan por la supremac&iacute;a -torpemente, pues la supremac&iacute;a es de &oacute;rdenes distintos-. Unos a otros se tergiversan y cometen el error de pretender el predominio universal. Nada puede ganarlo, ni siquiera la fuerza, pues &eacute;sta es impotente en el reino de los sabios. ...Las proposiciones siguientes son entonces falsas y tir&aacute;nicas: &quot;Puesto que soy hermoso, he de exigir respeto&quot;. &quot;Soy fuerte, luego los hombres tienen que amarme&quot;... La tiran&iacute;a es el deseo de obtener por alg&uacute;n medio aquello que s&oacute;lo puede ser obtenido por otros medios. A cualidades diversas se corresponden obligaciones diversas: el amor es la respuesta apropiada al encanto, el temor a la fuerza, y la creencia al aprendizaje. (Pascal, citado en Walzer, 2004, p. 31)<a name="n4"></a><a href="#n_4"><sup>4</sup></a></blockquote></p>        <p>A partir de estos dos fundamentos Walzer (2004) reconoce que tanto las cualidades personales como los bienes sociales tienen sus propias esferas de operaci&oacute;n, ya que tienen significados sociales interpretados por nosotros mismos, que a trav&eacute;s de dicha interpretaci&oacute;n encontramos acceso a la justicia distributiva con principios internos propios de la naturaleza de cada una de las esferas, de all&iacute; que m&aacute;s adelante se&ntilde;ala su cr&iacute;tica al predominio y a la dominaci&oacute;n que intenta siempre con su esp&iacute;ritu tir&aacute;nico invadir las otras esferas: &quot;Ning&uacute;n bien social X ha de ser distribuido entre hombres y mujeres que posean alg&uacute;n otro bien Y simplemente porque poseen Y sin tomar en cuenta el significado de X&quot; (p. 33).</p>     <p>Walzer (2004) resume su teor&iacute;a sobre las esferas de la justicia y la distribuci&oacute;n de los bienes en seis proposiciones, de las cuales dos me parecen de mayor importancia<a name="n5"></a><a href="#n_5"><sup>5</sup></a>: la tercera, por la resonancia que tiene de cr&iacute;tica a la teor&iacute;a de la justicia de Rawls (1995), ya que reconoce que &quot;no existe un solo conjunto de bienes b&aacute;sicos o primarios concebibles para todos los mundos morales y materiales&quot; (p. 22); y la sexta, por la carga de verdad sociol&oacute;gica que guarda, y que me permite, a pesar de ser categor&iacute;as muy espec&iacute;ficas que apuntan a pensar en comunidades cerradas, aplicarlas</p>       <p>-&nbsp;Los individuos asumen identidades concretas por la manera en que conciben y crean -y luego poseen y emplean- los bienes sociales...</p>     <p>-&nbsp;Pero es la significaci&oacute;n de los bienes lo que determina su movimiento. Los criterios y procedimientos distributivos son intr&iacute;nsecos no con respecto al bien en s&iacute; mismo sino con respecto al bien social. Si comprendemos qu&eacute; es y qu&eacute; significa para quienes lo consideran un bien, entonces comprendemos c&oacute;mo, por qui&eacute;n y en virtud de cu&aacute;les razones deber&iacute;a de ser distribuido...</p>     <p>-&nbsp;Los significados sociales poseen car&aacute;cter hist&oacute;rico, al igual que las distribuciones. &Eacute;stas, justas e injustas, cambian a trav&eacute;s del tiempo. (pp. 21-23)</p>      <p>en un an&aacute;lisis desde las perspectivas de poder como nos ense&ntilde;a la sociolog&iacute;a pol&iacute;tica, al reconocer que</p>     <p>    <blockquote>Cuando los significados son distintos, las distribuciones deben ser aut&oacute;nomas. Todo bien social o conjunto de bienes sociales constituye, por as&iacute; decirlo, una esfera distributiva dentro de la cual s&oacute;lo ciertos criterios y disposiciones son apropiados... No existe una norma &uacute;nica. Pero s&iacute; las hay (y son reconocibles en sus trazos generales a pesar de ser pol&eacute;micas) para cada bien social y para cada esfera distributiva en toda sociedad particular; estas normas son a menudo violadas, los bienes son usurpados, y las esferas invadidas por mujeres y hombres poderosos. (pp. 23-24)</blockquote></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>&iquest;Qu&eacute; criterios para qu&eacute; esferas? &iquest;Es posible una justicia global?</b></p>     <p>Es posible identificar en la filosof&iacute;a pol&iacute;tica normativa tres criterios b&aacute;sicos acerca de la justicia: necesidades, derechos y m&eacute;ritos (Saoner, 1997). Cada uno de estos criterios ha tenido y tiene en la filosof&iacute;a pol&iacute;tica normativa defensores y detractores que han enriquecido la argumentaci&oacute;n en una disputa que est&aacute; en la ra&iacute;z misma de la filosof&iacute;a occidental. Por ejemplo, Rawls (1995) privilegi&oacute; el criterio de las necesidades en su obra reconocida como la generadora de un resurgimiento de la teor&iacute;a pol&iacute;tica contempor&aacute;nea luego del &aacute;rido camino por el que la hab&iacute;a puesto a transitar la revoluci&oacute;n behaviorista (Gargarella, 2010); Nozick (1988) en su obra <i>Anarqu&iacute;a, Estado </i>y <i>utop&iacute;a </i>se inclin&oacute; por el criterio b&aacute;sico de los derechos, mientras que MacIntyre (2001) en <i>Tras la Virtud </i>defendi&oacute; los m&eacute;ritos.</p>     <p>El propio Walzer (2004) reconoce que &quot;nunca ha habido un criterio &uacute;nico, o un conjunto &uacute;nico de criterios interrelacionados, para toda distribuci&oacute;n&quot; (p.18) y que los distintos grupos en competencia han invocado como criterios al m&eacute;rito, la calificaci&oacute;n, la cuna y la sangre; la amistad, la necesidad, el libre intercambio, la lealtad pol&iacute;tica o la decisi&oacute;n democr&aacute;tica. Por ello, fiel a su tradici&oacute;n comunitarista, opuesta al universalismo rawlsiano, defiende que 'la justicia es una construcci&oacute;n humana y es dudoso que pueda ser realizada de una sola manera&quot; (p. 19); aunque tambi&eacute;n reconoce tres principios distributivos, los cuales &quot;parecen cumplir con los requisitos del principio abierto y a menudo han sido tenidos por el comienzo y el fin de la justicia distributiva.: intercambio libre, merecimiento y necesidades&quot; (p. 34).</p>     <p>Mi postura (que reconoce la posibilidad de hablar de derechos como un criterio v&aacute;lido, sobre todo teniendo en cuenta la importancia politol&oacute;gica y sociol&oacute;gica del concepto de ciudadanos) est&aacute; arraigada en la sociolog&iacute;a pol&iacute;tica. La validez de cada uno de estos principios y la posibilidad de su aplicabilidad est&aacute;n dadas en el marco concreto de las relaciones de poder. Son ellas las que posibilitan que se aplique uno u otro principio. Son ellas las que pueden dar legitimidad a un principio en desmedro de otro; son las relaciones de poder, tal cual como se tensionan en un momento dado y en una sociedad determinada, las que posibilitar&aacute;n que la justicia se asuma a partir de principios distributivos de merecimiento, necesidades, intercambio libre o derecho. Por eso, si bien el velo de ignorancia de Rawls es pr&aacute;cticamente una situaci&oacute;n metaf&iacute;sica a la cual se le pudiera aplicar el aforismo de Nietzsche sobre la importancia para el navegante del conocimiento del an&aacute;lisis qu&iacute;mico del agua en medio de una tempestad que lo har&aacute; naufragar, considero que tampoco el argumento de Walzer (2004) es totalmente v&aacute;lido cuando critica a Rawls al decir que la pregunta clave no es &quot;&iquest;qu&eacute; escoger&iacute;an individuos racionales en condiciones universalizantes de tal y tal tipo?, sino &iquest;qu&eacute; escoger&iacute;an personas como nosotros, ubicadas como nosotros lo estamos, compartiendo una cultura y decididos a seguirla compartiendo?&quot;(p. 19), porque debemos reconocer que en la realidad la escogencia se halla limitada o posibilitada por las relaciones de poder concretas, en esa comunidad pol&iacute;tica en que se discute, y no solamente por estar compartiendo o seguir decididos a compartir una cultura. Las relaciones de poder permitir&aacute;n que un alguien (el o los dominantes) imponga el criterio de justicia respectivo sobre el o los dominados. Como lo dice Sandel (2000) cuando nos plantea su objeci&oacute;n sociol&oacute;gica: &quot;Todos los &oacute;rdenes pol&iacute;ticos encarnan en este sentido algunos valores; el problema es de qui&eacute;n son los valores que prevalecen y qui&eacute;n gana y qui&eacute;n pierde como resultado&quot; (p. 26).</p>     <p>&iquest;Y qu&eacute; ideas de justicia global pueden ser posibles en el mundo de hoy? Antes de intentar una respuesta, perm&iacute;taseme llamar la atenci&oacute;n sobre ciertas realidades apremiantes que debemos tener en cuenta.</p>     <p>Una primera realidad hace referencia a la enorme pobreza estructural de la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n mundial (Banco Mundial, 2004)<a name="n6"></a><a href="#n_6"><sup>6</sup></a> y la concentraci&oacute;n inimaginable de la riqueza en una minor&iacute;a planetaria; en segundo lugar, que el proceso de globalizaci&oacute;n ha tensionado al Estado-naci&oacute;n no solo en din&aacute;micas de enfren-tamiento supranacionales, sino tambi&eacute;n hacia el resurgimiento de lo local, con las identidades culturales, religiosas y &eacute;tnicas.</p>     <p>Teniendo en cuenta estas realidades, considero que para pensar la idea de justicia global es necesario, en primer lugar, enmarcarla en los principios propios de la democracia para que dichas ideas circulen con la libertad necesaria en la esfera de la pol&iacute;tica o del poder. Tanto autores radicales como conservadores se muestran de acuerdo con esta postura. Walzer (2004), por ejemplo, ha tomado partido por la democracia. En el cap&iacute;tulo XII, dedicado a la esfera del poder pol&iacute;tico, se&ntilde;ala que los ciudadanos tienen que gobernarse a s&iacute; mismos, y reconoce que la democracia es la manera pol&iacute;tica de asignar el poder y darle legitimidad a su uso, bas&aacute;ndose en la argumentaci&oacute;n entre los ciudadanos y negando como principio v&aacute;lido cualquier otro bien pol&iacute;tico: la fuerza representada en las armas, el rango representado en t&iacute;tulos o grados o el dinero.</p>        <p>En segundo lugar, para pensar la idea de la justicia global es necesario defender la tesis de la redistribuci&oacute;n de la riqueza en la esfera del dinero, tomando como principio de justicia distributiva la necesidad o el derecho (tanto como para la gran mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n como para la minor&iacute;a monopolizadora de ese bien). Es una postura dif&iacute;cil, contradictoria, dial&eacute;ctica; pero debe asumirse con objetividad, reconociendo adem&aacute;s una relaci&oacute;n necesaria con la democracia, ya que de no intentarse una redistribuci&oacute;n justa de la riqueza en la esfera del dinero, el valor universal de la democracia en la esfera de la pol&iacute;tica corre un gran riesgo. Como lo reconoce el soci&oacute;logo Adam Przeworski en un di&aacute;logo con Ram&iacute;rez y Minteguiaga (2008):</p>     <p>    <blockquote>&#91;Ram&iacute;rez y Minteguiaga afirman&#93; Usted ha se&ntilde;alado que para que la democracia sobreviva la redistribuci&oacute;n no debe ser tan extensa como para amenazar a los ricos pero suficiente como para satisfacer a los pobres. Y si esto no se diese as&iacute;, los actores buscar&iacute;an derrocar los resultados de la democracia. &iquest;C&oacute;mo explicar&iacute;a usted entonces que vamos ya m&aacute;s de dos d&eacute;cadas de democracia en la regi&oacute;n y Am&eacute;rica Latina sigue siendo la regi&oacute;n m&aacute;s desigual del mundo? &iquest;No contradecir&iacute;a esto su afirmaci&oacute;n?</blockquote></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>    <blockquote>&#91;Responde Przeworski&#93; Reducir la desigualdad es muy dif&iacute;cil. Si se observan los datos sobre la distribuci&oacute;n del ingreso en diferentes pa&iacute;ses a lo largo del tiempo (tome en cuenta que estos datos son muy malos), se ver&aacute; que las distribuciones del ingreso cambian de forma extremadamente lenta. Los &uacute;nicos casos en los cuales la desigualdad declin&oacute; r&aacute;pidamente estaban asociados con alg&uacute;n tipo de cataclismo: revoluciones, ocupaciones extranjeras, guerras o emigraci&oacute;n masiva de los pobres (Noruega, Suecia). Las instituciones pol&iacute;ticas parecen no tener impacto en la desigualdad. Piense en Brasil: fue una monarqu&iacute;a, una &quot;rep&uacute;blica olig&aacute;rquica&quot;, una dictadura militar de izquierda, una democracia con presidentes d&eacute;biles, una dictadura militar de derecha y una democracia con presidentes fuertes. Y, hasta donde sabemos, la distribuci&oacute;n del ingreso nunca cambi&oacute;. (p. 128)</blockquote></p>      <p><b>Renta B&aacute;sica y Estado Plurinacional: por una justicia global en las esferas del dinero y del poder pol&iacute;tico</b></p>     <p>De todas las esferas que analiza Walzer (2004) solo estas dos tienen la posibilidad de convertirse en tir&aacute;nicas para cualquiera y para todas las otras esferas. Comencemos con el alcahuete universal, ese que, como lo dice Tim&oacute;n de Atenas, el personaje de Shakespeare, no es ning&uacute;n ocioso oficiante; tan es as&iacute; que &quot;har&aacute; negro lo blanco; vil lo justo; malo lo bueno; bajo lo noble; viejo lo joven; cobarde lo valiente&quot; (citado en Walzer, 2004, p. 131). Como lo reconocen otros autores, la importancia del dinero impregna todo el libro de Walzer, 'puesto que el dinero es un disolvente de la igualdad compleja: una instituci&oacute;n que permite a las personas cruzar todos y cada uno de los l&iacute;mites que Walzer distingue entre las esferas de los diferentes bienes&quot; (Waldron, 1997, p. 191).</p>     <p>Walzer retoma a Shakespeare y a Marx como representantes de una cr&iacute;tica moral que objeta la universalidad del medio, no el medio en s&iacute; mismo; o dicho en t&eacute;rminos de Walzer (2004), el predominio del dinero para tiranizar las otras esferas de la justicia, m&aacute;s all&aacute; de la esfera del mercado que le es propia:</p>     <p>    <blockquote>Podemos concebir el mercado como una esfera sin fronteras, como una ciudad sin zonas -pues el dinero es insidioso y las relaciones del mercado son expansivas-. Una econom&iacute;a de laissez-faire ser&iacute;a lo mismo que un Estado totalitario: invadir&iacute;a cualquier otra esfera y predominar&iacute;a sobre todo un proceso distributivo distinto. Transformar&iacute;a cada bien social en mercanc&iacute;a. (p. 131)</blockquote></p>     <p>Nuestro autor plantea tambi&eacute;n una cr&iacute;tica similar con respecto a la pretensi&oacute;n &quot;predominante&quot; del poder pol&iacute;tico, que de hecho se convierte en tir&aacute;nico, pues irrumpe en todas las esferas:</p>     <p>    <blockquote>El poder del Estado es en s&iacute; mismo imperialista, sus agentes son tiranos con plenos derechos: no velan por las esferas de la distribuci&oacute;n, sino que irrumpen en ellas; no defienden los significados sociales sino que los pisotean. Esta es la forma m&aacute;s manifiesta de la tiran&iacute;a, y la primera que he de tratar. Las implicaciones inmediatas del t&eacute;rmino tirano son pol&iacute;ticas. (Walzer, 2004, pp. 291-292)</blockquote></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Por consiguiente, una primera y v&aacute;lida preocupaci&oacute;n es ponerle l&iacute;mites al poder; as&iacute; como en la esfera de la mercanc&iacute;a hay cosas que el dinero no puede comprar, en la esfera del poder pol&iacute;tico hay acciones que los funcionarios no deben hacer. &quot;O mejor, al hacerlas ejercen no el poder pol&iacute;tico estructuralmente hablando sino la mera fuerza: act&uacute;an impunemente, sin autoridad. La fuerza es el poder utilizado violando su significado social&quot; (Walzer, 2004, p. 292). Es importante recordar al respecto que el poder es una clase de bien que para ser disfrutado debe ser ejercido, lo cual implica que al ser ejercido el resto de la sociedad es dirigida, vigilada, manipulada, ayudada y lastimada.</p>     <p>Ahora bien, &iquest;qu&eacute; se puede hacer en estas dos esferas? Con relaci&oacute;n a la primera, mi propuesta de una justicia global pasa por la lucha que se viene librando en el mundo, desde perspectivas democr&aacute;ticas, por establecer una Renta B&aacute;sica. Y para ello no solo debemos atacar el predominio sino tambi&eacute;n el monopolio. La riqueza est&aacute; muy concentrada, como lo prueban los indicadores econ&oacute;micos a nivel mundial; por eso es justo distribuirla. Me parecen totalmente v&aacute;lidas las preguntas que se hace Miller:</p>     <p>    <blockquote>&iquest;No podr&iacute;a ser &uacute;til en t&eacute;rminos de igualdad compleja que el dinero, digamos, fuera distribuido m&aacute;s parejamente, que hubiera cierta comprensi&oacute;n de la escala de ingresos, por ejemplo? Si el dinero amenaza con convertirse en un bien dominante, &iquest;por qu&eacute; es necesariamente mejor abordar el problema con el fortalecimiento de los l&iacute;mites entre la esfera del mercado y las dem&aacute;s que con la intervenci&oacute;n en el mercado mismo? (Miller &amp; Walzer, 1997, p. 25)</blockquote></p>       <p>La propuesta de la Renta B&aacute;sica de la Ciudadan&iacute;a<a name="n7"></a><a href="#n_7"><sup>7</sup></a> de manera muy sint&eacute;tica defiende la tesis de que &quot;todo ciudadano o ciudadana tiene derecho a un ingreso modesto, pero suficiente para cubrir las necesidades b&aacute;sicas de su vida, no sujeto a otra condici&oacute;n que la de ciudadan&iacute;a o residencia. Nada m&aacute;s y nada menos&quot; (Pinilla, 2006, p.15).</p>     <p>Una definici&oacute;n m&aacute;s compleja y elaborada se encuentra en la <i>Declaraci&oacute;n Universal de Derechos Humanos Emergentes, </i>aprobada en noviembre de 2007 en el marco del F&oacute;rum de las Culturas, que se celebr&oacute; en la ciudad de Monterrey (M&eacute;xico). En el tercer punto del primer art&iacute;culo de dicha Declaraci&oacute;n puede leerse:</p>     <p>    <blockquote>El derecho a la renta b&aacute;sica o ingreso ciudadano universal, que asegura a toda persona, con independencia de su edad, sexo, orientaci&oacute;n sexual, estado civil o condici&oacute;n laboral, el derecho a vivir en condiciones materiales de dignidad. A tal fin, se reconoce el derecho a un ingreso monetario e incondicional peri&oacute;dico sufragado con reformas fiscales y a cargo de los presupuestos del Estado, como derecho de ciudadan&iacute;a, a cada miembro residente de la sociedad, independientemente de sus otras fuentes de renta, que sea adecuado para permitirle cubrir sus necesidades b&aacute;sicas. (F&oacute;rum de las Culturas, 2007)</blockquote></p>     <p>Como lo anota uno de sus m&aacute;s importantes promotores, la Renta B&aacute;sica es un ingreso pagado por el Estado a todos sus ciudadanos, sin tener en cuenta su condici&oacute;n econ&oacute;mica o su decisi&oacute;n de trabajar de forma remunerada; de all&iacute; que se haya enfrentado a varias objeciones, como la de ser una encantadora idea completamente irrealizable (Ravent&oacute;s, 2005, p. 24.) o que &quot;costar&iacute;a demasiado&quot; y que &quot;podr&iacute;a tener efectos perversos sobre la oferta de trabajo&quot; (Van Parijs, 2005, p. 56). Sin embargo, en pa&iacute;ses como Francia, Argentina, Nueva Zelanda, Irlanda, Canad&aacute;, el Reino Unido, B&eacute;lgica, Brasil, Australia y Espa&ntilde;a se han realizado investigaciones y se han hecho propuestas de financiaci&oacute;n (Ravent&oacute;s, 2005). Por ejemplo, para el caso de Espa&ntilde;a, &quot;la garant&iacute;a de una RBC podr&iacute;a costar menos del 2 % del PIB y beneficiar directamente a m&aacute;s del 60 % de la poblaci&oacute;n&quot; (Pinilla, 2006, p. 254). Hay que recordar que ya en 1967 el economista James Tobin, premiado con el Nobel, hab&iacute;a publicado el primer art&iacute;culo t&eacute;cnico sobre el tema (Ravent&oacute;s, 2005).</p>     <p>Podemos cerrar esta argumentaci&oacute;n, en pro de la Renta B&aacute;sica de la Ciudadan&iacute;a como estrategia v&aacute;lida para una justicia global, recordando que, como conjetura Ravent&oacute;s (2005), as&iacute; como se acepta hoy la importancia del sufragio universal y la libertad para la democracia, se entender&aacute; la importancia de la Renta B&aacute;sica como una idea fuerza normativa para &quot;garantizar pol&iacute;ticamente una subsistencia digna a los ciudadanos de un pa&iacute;s democr&aacute;tico&quot; (p. 39).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La segunda estrategia, la propuesta de un reconocimiento plurinacional de los Estados, tiene un alto nivel de complejidad. Si bien se mueve en la esfera de lo pol&iacute;tico, tambi&eacute;n tendr&aacute; que lucharse en otras esferas, como por ejemplo, en la del conocimiento. Diversos autores (Quijano, 2000; Fals Borda, 1987; Mignolo, 2000; 2007; Lander, 2000a) han insistido en que la situaci&oacute;n de dominaci&oacute;n pol&iacute;tica de los pueblos latinoamericanos y de otras latitudes del mundo ha tenido un correlato acompa&ntilde;ado de dominaci&oacute;n ideol&oacute;gica, en la que la ciencia ha jugado un papel central. Por ello se han enfrascado en una doble batalla: contra el colonialismo pol&iacute;tico y el intelectual. Boaventura de Sousa Santos (2010) lo ha planteado con claridad en una propuesta te&oacute;rica y epistemol&oacute;gica que sigue la tradici&oacute;n del pensamiento sociol&oacute;gico latinoamericano acerca de la descolonizaci&oacute;n del saber y que plantea la necesidad de buscar una epistemolog&iacute;a propia del Sur, que rompa con los paradigmas imperantes en las ciencias sociales de car&aacute;cter eurocentrista.</p>      <p>La propuesta epistemol&oacute;gica de Boaventura de Sousa Santos est&aacute; basada en un sustento pol&iacute;tico: acabar con el capitalismo y el colonialismo como formas de dominaci&oacute;n social, econ&oacute;mica, pol&iacute;tica y cultural que someten a la sociedad latinoamericana y, en especial, a ind&iacute;genas y afrodescendientes. Para ello propone superar la visi&oacute;n euroc&eacute;ntrica con una sociolog&iacute;a de las ausencias y de las emergencias:</p>     <p>    <blockquote>Por sociolog&iacute;a de las ausencias entiendo la investigaci&oacute;n que tiene como objetivo mostrar que lo que no existe es, de hecho, activamente producido como no existente, o sea, como una alternativa no cre&iacute;ble a lo que existe. Su objeto emp&iacute;rico es imposible desde el punto de vista de las ciencias sociales convencionales. Se trata de transformar objetos imposibles en objetos posibles, objetos ausentes en objetos presentes. La no existencia es producida siempre que cierta entidad es descalificada y considerada invisible, no inteligible o desechable. (p. 42)</blockquote></p>     <p>Para Am&eacute;rica Latina se pueden analizar cuatro dimensiones que caracterizan su contexto sociopol&iacute;tico-cultural actual. Una de las dimensiones m&aacute;s importantes es la de las luchas ofensivas, entre las cuales incluye las luchas ind&iacute;genas que han conducido al constitucionalismo transformador de Bolivia<a name="n8"></a><a href="#n_8"><sup>8</sup></a> y Ecuador<a name="n9"></a><a href="#n_9"><sup>9</sup></a> con el reconocimiento de los Estados plurinacionales. En esta dimensi&oacute;n se articulan tambi&eacute;n intereses de las otras dimensiones, tales como lo hegem&oacute;nico y lo contrahegem&oacute;nico, en la cual Boaventura de Sousa Santos (2010) reconoce como poderes contrahegem&oacute;nicos el uso de instrumentos que tambi&eacute;n han sido utilizados como hegem&oacute;nicos: la democracia representativa, el derecho, los derechos humanos y el constitucionalismo. Algo similar ocurre con la cuarta dimensi&oacute;n, la del debate civilizatorio, en la que se reconoce la sabidur&iacute;a de los pueblos ind&iacute;genas y afrodescendientes y se generan contrastes de posiciones entre universos civilizatorios distintos. Ejemplos de estas dualidades, que me interesa rescatar porque estar&iacute;an articuladas a la dimensi&oacute;n del reconocimiento plurinacional de los Estados, son: &iquest;recursos naturales o &quot;Pachamama&quot;?, &iquest;desarrollo o <i>sumak kawsay </i>(el buen vivir)?, &iquest;tierra para reforma agraria o territorio como requisito de dignidad, respeto e identidad?, &iquest;Estado-naci&oacute;n o Estado plurinacional?, &iquest;sociedad civil o comunidad?, &iquest;ciudadan&iacute;a o derechos colectivos?, &iquest;descentralizaci&oacute;n/desconcentraci&oacute;n o autogobierno ind&iacute;gena originario campesino?</p>     <p>Por ello, no es errado suponer que si avanzamos en esta direcci&oacute;n estaremos promoviendo una justicia global. Por una parte, en esa tensi&oacute;n permanente de la que habla Boaventura de Sousa Santos con relaci&oacute;n a la sociolog&iacute;a de las emergencias. Por otra parte, pero en la misma direcci&oacute;n, defendiendo, como lo hace Pinilla (2006), la idea de la Renta B&aacute;sica de la Ciudadan&iacute;a como la pieza clave para renovar el pacto social y garantizarles a todos los ciudadanos un m&iacute;nimo de libertad para vivir.</p>     <p>Para terminar, acojo la apuesta precisa que hace el propio Walzer (2004) cuando se&ntilde;ala al final de su texto que se requiere de un socialismo descentralizado, democr&aacute;tico, con un Estado de beneficencia fuerte que est&eacute; dirigido, al menos en parte, por funcionarios locales y &quot;amateurs&quot;, que tenga un mercado restringido, con un servicio civil abierto y desmitificado, con una educaci&oacute;n p&uacute;blica independiente, en el que sea posible dividirse el trabajo duro y el tiempo libre, exista la protecci&oacute;n de &aacute;mbitos privados como la vida religiosa y familiar, haya un sistema de honores y deshonores p&uacute;blicos libres de toda consideraci&oacute;n de rango o clase social y en el que existan debates p&uacute;blicos que incentiven la participaci&oacute;n pol&iacute;tica de partidos y movimientos.</p>     <p>Recordemos que su bello libro <i>Las esferas de la justicia </i>concluye con esta categ&oacute;rica frase: &quot;El respeto mutuo y el autorrespeto compartido son las fuerzas m&aacute;s poderosas de la igualdad compleja, y son tambi&eacute;n la fuente de su posible duraci&oacute;n&quot; (p. 330). La Renta B&aacute;sica y el reconocimiento plurinacional de los Estados contribuyen al respeto mutuo y al autorrespeto compartido, es decir, a la justicia global.</p> <hr>     <p><a name="n_1"></a><a href="#n1"><sup>1</sup></a>  Velasco (2010) sostiene que la discusi&oacute;n sobre si &quot;en las actuales condiciones de interdependencia, las sociedades estatales no ser&iacute;an entidades ni autosuficientes&quot; gener&oacute; dos bandos: &quot;Por un lado quedaron quienes pudieran ser denominados liberales nacionalistas, con el propio Rawls a la cabeza y algunos incondicionales (con el tiempo tambi&eacute;n se apuntar&iacute;an a este bando Thomas Nagel y David Miller), que sostienen que los criterios de una sociedad justa tienen como supuesto irrenunciable que se trata de una relaci&oacute;n entre cada Estado y sus ciudadanos. En el lado de enfrente estar&iacute;an los cosmopolitas o globalistas (entre otros, Chales Beitz, Henry Shue, Brian Barry, Thomas Pogge, Charles Jones, Darrell Moellendorf y Joshua Cohen), que no pueden seguir a Rawls en este punto, pues apuestan, en nombre precisamente de los principios propuestos por &eacute;l mismo, por un sentido de justicia ampliado que sobrepase el terreno acotado de una sociedad cerrada y, en consecuencia, aspiran a ensanchar las fronteras de la justicia&quot; (p. 356).</p>     <p><a name="n_2"></a><a href="#n2"><sup>2</sup></a>  Bas&aacute;ndose en los informes de Merryll-Lynch y Capgemini, Ravent&oacute;s establece que para el a&ntilde;o 2009 exist&iacute;a un selecto grupo de solamente 93.100 personas en todo el planeta que pose&iacute;an unos activos de m&aacute;s de 13.845.000.000.000 de d&oacute;lares, lo que representaba una cantidad similar al PIB de toda la Uni&oacute;n Europea.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="n_3"></a><a href="#n3"><sup>3</sup></a>  Al respecto, Walzer (2004) anota que &quot;la pretensi&oacute;n de que el bien dominante, sea cual fuere, sea redistribuido de modo que pueda ser igualmente o al menos m&aacute;s ampliamente compartido: ello equivale a afirmar que el monopolio es injusto. La pretensi&oacute;n de que se abran v&iacute;as para la distribuci&oacute;n aut&oacute;noma de todos los bienes sociales: ello equivale a afirmar que el predominio es injusto. La pretensi&oacute;n de que un nuevo bien, monopolizado por alg&uacute;n nuevo grupo, reemplace al bien actualmente dominante: ello equivale a afirmar que el esquema existente de predominio y monopolio es injusto&quot;. (p. 26)</p>     <p><a name="n_4"></a><a href="#n4"><sup>4</sup></a>  Walzer (2004) tambi&eacute;n cita los manuscritos juveniles de Marx: &quot;Supongamos que el hombre sea hombre y que su relaci&oacute;n con el mundo sea humana. Entonces, s&oacute;lo amor podr&aacute; darse a cambio de amor, confianza a cambio de confianza, etc. Si alguno desea disfrutar del arte, tendr&aacute; que ser una persona art&iacute;sticamente cultivada; si alguno desea influir sobre otros, tendr&aacute; que ser alguien realmente capaz de estimular y animar a otros... Si alguien ama sin generar amor para s&iacute; mismo, es decir, si no es capaz de ser amado por la sola manifestaci&oacute;n de s&iacute; mismo como persona amante, entonces este amor es impotencia e infortunio&quot;. (pp. 31-32)</p>     <p><a name="n_5"></a><a href="#n5"><sup>5</sup></a>  Las otras cuatro proposiciones planteadas por Walzer (2004) son: -Todos los bienes que la justicia distributiva considera son bienes sociales. No son ni han de ser valorados por sus peculiaridades exclusivas.</p>     <p><a name="n_6"></a><a href="#n6"><sup>6</sup></a>  El informe se&ntilde;ala que el progreso alcanzado respecto a la reducci&oacute;n de la pobreza en los &uacute;ltimos diez a&ntilde;os fue dificultosamente lento. La cantidad de personas que viven con usd 1 o menos al d&iacute;a tuvo una leve disminuci&oacute;n, de 1,2 mil millones en 1990 a 1,1 mil millones en 2000. Se&ntilde;ala adem&aacute;s que los n&uacute;meros absolutos aumentaron levemente, de 2,65 a 2,74 mil millones entre 1990 y 2000, mientras que la tasa de pobreza disminuy&oacute; del 61 al 53,6 %.</p>     <p><a name="n_7"></a><a href="#n7"><sup>7</sup></a>  Recordemos nuevamente que para Walzer este concepto es tambi&eacute;n fundamental, porque como lo se&ntilde;ala Miller, Walzer defiende la igualdad de ciudadan&iacute;a como central, ya que &quot;la ciudadan&iacute;a es algo m&aacute;s que un mero estado formal, para ser ciudadano uno debe tener cierta concepci&oacute;n de s&iacute; mismo como capacitado para tomar parte en la direcci&oacute;n de la sociedad&quot; (Miller &amp; Walzer, 1997, p. 23).</p>     <p><a name="n_8"></a><a href="#n8"><sup>8</sup></a> &nbsp;En el pre&aacute;mbulo de la Constituci&oacute;n boliviana se lee: &quot;Dejamos en el pasado el Estado colonial, republicano y neoliberal. Asumimos el reto hist&oacute;rico de construir colectivamente el <i>Estado Unitario Social de Derecho Plurinacional Comunitario, </i>que integra y articula los prop&oacute;sitos de avanzar hacia una Bolivia democr&aacute;tica, productiva, portadora e inspiradora de la paz, comprometida con el desarrollo integral y con la libre determinaci&oacute;n de los pueblos&quot;. (Constituci&oacute;n Bolivia, Pre&aacute;mbulo. El &eacute;nfasis es nuestro)</p>     <p><a name="n_9"></a><a href="#n9"><sup>9</sup></a> &nbsp;Por su parte en el Art&iacute;culo 1&deg; de la Constituci&oacute;n ecuatoriana se lee: &quot;El Ecuador es un Estado constitucional de derechos y justicia, social, democr&aacute;tico, soberano, independiente, unitario, intercultural, <i>plurinacional </i>y laico. Se organiza en forma de rep&uacute;blica y se gobierna de manera descentralizada&quot;. (Constituci&oacute;n Ecuador, t&iacute;tulo 1, art. 1. El &eacute;nfasis es nuestro).</p> <hr>     <p><b>Referencias</b></p>     <!-- ref --><p>Banco Mundial (2004). <i>&iquest;La globalizaci&oacute;n incrementa la pobreza en el mundo? </i>Washington, d.c. Disponible en: <a href="http://www.bancomundial.org/temas/globalizacion/cuestiones2.htm" target="_blank">http://www.bancomundial.org/temas/globalizacion/cuestiones2.htm</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000091&pid=S1692-8857201400020000400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Constituci&oacute;n. Bolivia, Pre&aacute;mbulo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000092&pid=S1692-8857201400020000400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Constituci&oacute;n. Ecuador, t&iacute;tulo 1, art. 1.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000094&pid=S1692-8857201400020000400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Fals Borda, O. (1987). <i>Ciencia Propia y Colonialismo Intelectual. Los nuevos rumbos. </i>Bogot&aacute;, d.c.: Carlos Valencia Editores.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000096&pid=S1692-8857201400020000400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>F&oacute;rum de las Culturas (2007). <i>Declaraci&oacute;n de los Derechos Humanos Emergentes. </i>Disponible en: <a href="http://www.nodo50.org/redrentabasica/documentos" target="_blank">http://www.nodo50.org/redrentabasica/documentos</a> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000098&pid=S1692-8857201400020000400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Gargarella, R. (2010). <i>Las teor&iacute;as de la justicia despu&eacute;s de Rawls: un breve manual de filosof&iacute;a pol&iacute;tica. </i>Barcelona: Paid&oacute;s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000099&pid=S1692-8857201400020000400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Lander, E. (comp.) (2000). <i>La colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias</i> <i>sociales. Perspectivas latinoamericanas. </i>Buenos Aires: Clacso.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000101&pid=S1692-8857201400020000400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>MacIntyre, A. (2001). <i>Tras la virtud. </i>Barcelona: Cr&iacute;tica.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000103&pid=S1692-8857201400020000400008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Mignolo, W. (2000). La colonialidad a lo largo y a lo ancho: el hemisferio occidental en el horizonte colonial de la modernidad. En E. Lander (comp.), <i>La colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales. Perspectivas latinoamericanas </i>(pp. 55-86). Buenos Aires: Clacso.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000105&pid=S1692-8857201400020000400009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Miller, D. &amp; Walzer, M. (comp.) (1997). <i>Pluralismo, Justicia e Igualdad.</i> Buenos Aires: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000107&pid=S1692-8857201400020000400010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Nagel, T. (2008). El problema de la justicia global. <i>Revista Jur&iacute;dica de la Universidad dePalermo, 9 </i>(1), 169-196.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000109&pid=S1692-8857201400020000400011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>       <!-- ref --><p>Nozick, R. (1988). <i>Anarqu&iacute;a, Estado y Utop&iacute;a. </i>M&eacute;xico: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000111&pid=S1692-8857201400020000400012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Orwell, G. (1993). <i>1984. </i>Barcelona: rba Editores.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000113&pid=S1692-8857201400020000400013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Pinilla, R. (2006). <i>M&aacute;s all&aacute; del Bienestar. La renta b&aacute;sica de la ciudadan&iacute;a</i> <i>como innovaci&oacute;n social basada en la evidencia. </i>Barcelona: Icaria.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000115&pid=S1692-8857201400020000400014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Quijano, A. (2000). Colonialidad del poder, eurocentrismo y Am&eacute;rica Latina. En E. Lander (comp.), <i>La colonialidad del saber: eurocentrismo</i> <i>y ciencias sociales. Perspectivas latinoamericanas </i>(pp. 201-246). Buenos Aires: Clacso.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000117&pid=S1692-8857201400020000400015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Ram&iacute;rez, R. &amp; Minteguiaga, A. (2008). Econom&iacute;a pol&iacute;tica de las instituciones: entre la democracia y el desarrollo econ&oacute;mico. Un di&aacute;logo con Adam Przeworski. <i>Iconos, 32, </i>121-130. Recuperado de: <a href="http://">http://</a> <a href="http://redalyc.uaemex.mx/pdf/509/50903211.pdf" target="_blank">http://redalyc.uaemex.mx/pdf/509/50903211.pdf</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000119&pid=S1692-8857201400020000400016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Ravent&oacute;s, D. (coord.) (2005). La <i>Renta B&aacute;sica. Por una ciudadan&iacute;a m&aacute;s libre, m&aacute;s igualitaria y m&aacute;s fraterna. </i>Barcelona: Ariel.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000121&pid=S1692-8857201400020000400017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Ravent&oacute;s, D. (2010, 17 de octubre). Las cifras de la concentraci&oacute;n mundial de la riqueza. <i>Sin Permiso. </i>Disponible en: <a href="http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=3643" target="_blank">http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=3643</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000123&pid=S1692-8857201400020000400018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Rawls, J. (1995). <i>Teor&iacute;a de la Justicia. </i>M&eacute;xico: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000124&pid=S1692-8857201400020000400019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Rustin, M. (1997). La igualdad en los tiempos posmodernos. En D. Mi-ller &amp; M. Walzer (comp.), <i>Pluralismo, Justicia e Igualdad </i>(pp. 29-63). Buenos Aires: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000126&pid=S1692-8857201400020000400020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Sandel, M. (2000). <i>El liberalismo y los l&iacute;mites de la justicia. </i>Barcelona: Gedisa.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000128&pid=S1692-8857201400020000400021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Santos, B. (2010). <i>Refundaci&oacute;n del Estado en Am&eacute;rica Latina. Perspectivas desde una epistemolog&iacute;a del Sur. </i>Bogot&aacute;, d.c.: Siglo del Hombre/Universidad de los Andes/ Siglo xxi.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000130&pid=S1692-8857201400020000400022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Saoner, A. (1997). La Justicia. En F. Quezada (Ed.), <i>Filosof&iacute;a Pol&iacute;tica I. Ideas pol&iacute;ticas y movimientos sociales </i>(pp. 153-170). Madrid: Trotta.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000132&pid=S1692-8857201400020000400023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Silver, J. (productor) &amp; Wachowsky, L. &amp; Wachowsky, A. (directores) (1999). <i>The Matrix </i>(pel&iacute;cula). Estados Unidos: Warner Bros/Village Roadshow Pictures/Groucho II Film Partnership.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000134&pid=S1692-8857201400020000400024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Toulmin, S. (2001). <i>Cosmopolis. El transfondo de la modernidad. </i>Barcelona: Pen&iacute;nsula.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000136&pid=S1692-8857201400020000400025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>       <!-- ref --><p>Van Parijs, P. (2005). Una renta b&aacute;sica para todos. En D. Ravent&oacute;s (coord.), <i>La Renta B&aacute;sica. Por una ciudadan&iacute;a m&aacute;s libre, m&aacute;s igualitaria y</i> <i>m&aacute;s fraterna </i>(pp. 43-62). Barcelona: Ariel.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000138&pid=S1692-8857201400020000400026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Velasco, J. C. (2010). La justicia en un mundo globalizado. <i>Isegor&iacute;a, 43,</i> 349-362. Disponible en: <a href="http://digital.csic.es/bitstream/10261/31708/1/%2BJusticia%20en%20un%20mundo%20globalizado%20-%20Isegoria%2043.pdf" target="_blank">http://digital.csic.es/bitstream/10261/31708/1/%2BJusticia%20en%20un%20mundo%20globalizado%20-%20Isegoria%2043.pdf</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000140&pid=S1692-8857201400020000400027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Villena, S. (2001). Globalizaci&oacute;n y multiculturalidad. Pueblos ind&iacute;genas y medio ambiente en la Amazon&iacute;a. <i>Perfiles Latinoamericanos, 17, </i>95-122. Disponible en: <a href="http://redalyc.uaemex.mx/pdf/115/11501705.pdf" target="_blank">http://redalyc.uaemex.mx/pdf/115/11501705.pdf</a>      &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000141&pid=S1692-8857201400020000400028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Waldron, J. (1997). El dinero y la igualdad compleja. En D. Miller &amp; M. Walzer (comp.). <i>Pluralismo, Justicia e Igualdad </i>(pp. 191-224). Buenos Aires: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000142&pid=S1692-8857201400020000400029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Walzer, M. (2004). <i>Las esferas de la justicia. Una defensa del pluralismo y la igualdad. </i>M&eacute;xico: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000144&pid=S1692-8857201400020000400030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>  </font>      ]]></body><back>
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